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miércoles, 1 de abril de 2026

El libro 'Arena cautiva' se presenta en Rota

 


El próximo martes 7 de abril a las 19 h. tendremos la primera presentación de nuestro nuevo libro 'Arena cautiva. El campo de concentración de Rota' (Sílex, 2025). Será dentro del marco de unas jornadas amplias sobre Memoria Democrática que ha organizado el ayuntamiento y la Asociación memorialística de Rota. Con esta presentación comienzan una serie de actividades que durarán hasta principios del mes de mayo. Todas estas, excepto el homenaje a los cautivos del campo de concentración de la Almadraba, se realizarán en la Sala Multiusos del Castillo de Luna. La entrada es libre hasta completar aforo. Aquí os dejo la información completa de dichas jornadas. 



jueves, 30 de enero de 2025

Joyeros Gaditanos actúan en Motril



A inicios de 1937 las tropas franquistas comenzaban la toma de Málaga que culminó en la primera semana de febrero con ayuda del ejército fascista de Mussolini. Desde meses antes la capital andaluza había comenzado a recibir numerosa población civil que huía desde la Sierra de Cádiz o la zona sur de la provincia de Sevilla. Esa población, más la propia malagueña, iniciaron una agónica marcha por la costa que concluyó con su llegada -días después- a Almería. No obstante, por el camino fueron bombardeados sin piedad por la marina nazi alemana y la aviación italiana. Muchos inocentes murieron cuando no perdieron a sus familiares. Es uno de los episodios más sanguinarios ejecutados por los sublevados y se conoce como la Desbandá. Desde Cádiz hasta Almería todos los años distintas asociaciones memorialísticas homenajean a las víctimas de aquella barbarie. Una de ellas en la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica 14 de Abril. Desde hace doce años vienen celebrando una muestra de cine. En esta edición hemos tenido la suerte de que han contado con la antología 'Joyeros Gaditanos' para su inauguración. En la misma se plantará un retoño del árbol de Guernika traído desde Esukadi y cantaremos coplas de Carnaval de la Segunda República. Será en el parque de la calle Azahar de Calahonda (Motril). La cita este próximo domingo 2 a las 12 h. Estáis invitados. Más abajo podéis ver el cartel con toda la información del resto de la programación.

También os adjunto variada bibliografía para quienes estéis interesados en el tema:
- Antonio Cazorla y Rafael Gil. “Málaga, Granada, Almería, febrero de 1937: el desastre humano de los refugiados y sus responsabilidades políticas. Una nueva perspectiva”, Anuario de historia contemporánea, 14 (1987-1991).
- Encarnación Barranquero y Lucía Prieto. Población y Guerra Civil en Málaga: caída, éxodo y refugio. Málaga, Diputación de Málaga, 2007.
- Óscar Rodríguez Barreira. Miserias del poder. Los poderes locales y el nuevo Estado franquista 1936-1951. Valencia, Universitat de València, 2013, pp. 31-78. 
- María Isabel Brenes Sánchez y Andrés Fernández Martín. 1937, éxodo Málaga Almería. Nuevas fuentes de investigación. Málaga, Aratispi Ediciones, 2016.






martes, 14 de noviembre de 2023

Encuentro con Investigadores en la Cátedra de Memoria de la Universidad de Córdoba

 


Inauguramos este próximo sábado 18 en la Universidad de Córdoba, dentro de las actividades de la Cátedra de Memoria Democrática, el Encuentro con investigadores. Lo haré junto a Francis Sevilla al cante. Se ocupará de interpretar coplas de Carnaval de antes de la Guerra Civil cuyos autores, directores o componentes sufrieron algún tipo de represión con el inicio de la sublevación militar del 18 de julio de 1936 y la posterior represión franquista. Por mi parte aportaré datos, cifras, fotografías que ayuden a comprender este fatídico episodio que culminó con la prohibición de la fiesta. No obstante, nos adentraremos también en cómo sobrevivió esta forma de carnaval en la posguerra hasta que comenzó a ser permitido por las autoridades franquistas. Una permisión que encerraba intereses que iban más allá de la propia recuperación de una antiquísima festividad.

Las entrada es libre hasta completar aforo. Comenzaremos a las 12 horas en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la UCO. Os adjuntamos el resto del programa que se extenderá hasta la segunda mitad de diciembre.



sábado, 23 de septiembre de 2023

Sucedió en Grazalema

 Tras presentarse en Grazalema la pasada semana, el próximo jueves 28 de septiembre podremos asistir al acto similar en Cádiz del primer libro del periodista David Doña Guillón: Sucedió en Grazalema (Q-book, 2023). La publicación es una actualización y ampliación de un estupendo documental homónimo que el propio Doña guionizó en 2016 (pincha aquí para verlo). Muy posiblemente la nueva publicación es un paso más para completar ese puzzle que supone lo acaecido en la provincia de Cádiz tras el golpe de Estado de julio de 1936. Grazalema es uno de los municipios de la comarca de la Sierra que resistió el envite de los sublevados durante dos meses. A partir de mediados de septiembre, y como consecuencia de la operación para tomar Ronda, las tropas golpistas se hicieron con Grazalema y se produjo un tremendo éxodo de dicha vecindad hacia la provincia de Málaga. Cuando, meses después, cae dicha capital regresa parte de la población serrana y comienza una durísima represión -ampliación de la ya habido en otoño-, dónde sucederá el terrible relato que nos narraba Doña en el documental y ahora en la publicación en papel: nos referimos al asesinato de quince mujeres y un menor en la fina El Retamalejo.


Por lo tanto, una buena oportunidad para conocer una novedosa investigación junto con el propio David -hay que recordar además que tiene bajo el brazo otros tres documentales: La memoria se abre paso (2008), Vida de Luis Vega, memoria de Paterna (2017) y el reciente Muerte y olvido de Manuel Muñoz Martínez (2023)-. En el acto, además, estarán el acalde de Grazalema Carlos García, el presidente de la Asociación de la Prensa de Cádiz Diego Calvo, el editor Juan José Sandoval y el gran Jesús Román, compañero historiador y arqueólogo, responsable de muchos de los trabajos de exhumación de cuerpos en Cádiz y Sevilla. No se lo pierdan.

miércoles, 19 de abril de 2023

IV Congreso de Jóvenes Historiadores 'Venciendo ausencias'


Acaba de anunciarse el IV Congreso de Jóvenes Historiadores y Humanistas de la Universidad de Cádiz. Se celebrará en la Facultad de Filosofía y Letras los días jueves 27 y viernes 28 del presente mes. Os adjuntamos la programación, bien extensa y condesada:


Por parte de 1d3milhistorias vamos a colaborar, como ya hicimos en pasadas ediciones, ofreciendo a los inscritos del Congreso que reserven plaza, nuestra ruta decana 'Cádiz y la Guerra Civil'. Será el viernes 28 a las 18'30 h.

viernes, 18 de diciembre de 2020

Joaquín Pazos Canto, último alcalde pedáneo republicano de San José del Valle

Se ha inaugurado esta mañana en Alcalá de los Gazules la nueva web de Memoria Histórica de la Mancomunidad de La Janda. La evolución de los estudios en dicha comarca ha sido un tanto desigual. Mientras municipios como Conil de la Frontera tiene su investigación histórica realizada por la historiadora Magdalena González en otros, como San José del Valle, está todo por hacer. Por eso motivo, y por otros que explico más adelante, he publicado un primer acercamiento biográfico de Joaquín Pazos, campesino, afiliado a Izquierda Republicana, y alcalde pedáneo del Valle durante la Segunda República. Os dejo el enlace al texto en la web:

- Moreno Tello, Santiago. San José del Valle, una historia con muchas lagunas.

También os dejo el texto enriquecido con las notas y la bibliografía por si queréis ampliar la lectura. Ni que decir tiene que este artículo está dedicado a un buen amigo, José María Fernández Pazos, más conocido como Requena, así como a las familias vallenses que sufrieron persecución, muerte o algún tipo de represión a raíz del golpe de Estado del 18 de julio de 1936.

Retrato de Joaquín Pazos, cedida por su nieto José María Fernández.


Primeros pasos para una construcción de la Memoria Histórica de San José del Valle. Joaquín Pazos Canto, el alcalde1

Santiago Moreno Tello
Doctor en Historia Contemporánea
Grupo de Investigación Esteban Boutelou, Universidad de Cádiz

San José del Valle, una historia con muchas lagunas.

Fundada en la segunda mitad del siglo XIX por una familia ganadera jerezana San José del Valle, desde muy tempranas fechas, tuvo una fuerte vinculación a la tierra y por extensión a los movimientos campesinos. En los primeros compases de su historia como barriada de Jerez, encontramos a vallenses enjuiciados con motivo de La Mano Negra. De esta manera, prácticamente toda la historia del lugar en el primer tercio del siglo XX estará marcado por los hechos que irán sucediendo en la ciudad matríz. Al igual que en Jerez, el sindicato mayoritario era el anarcosindicalista: la CNT. Y mientras tanto, en el apartado político, El Valle era gobernado a nivel local por un delegado de alcaldía elegido desde el ayuntamiento jerezano.

Sin embargo, como ha ocurrido con otros muchos municipios de creación reciente en la provincia de Cádiz, la Historia Contemporánea de la localidad, adolece de una mínima bibliografía. La memoria colectiva del Valle no se apuntala sobre estudios o publicaciones que la hagan reconocerse en su pasado. Los trabajos que existen son muy parciales cuando no han tenido una mala distribución, dificultando la labor de divulgación de los mismos. Sin la intención de ser exhaustivos citaremos algunos libros que hasta ahora conforman esa enjuta bibliografía. No se puede negar la importancia de los Hermanos Salesianos y su presencia en el Valle por lo que una de las primeras obras escritas cuenta precisamente esa historia. Hacemos referencia al trabajo de mediados de los años ochenta de los sacerdotes Jesús González Luis y Juan Manuel Espinosa2. No obstante, como es fácil de comprender, es de una lectura sesgada e incompleta para nuestra finalidad.

Quizás el trabajo más completo hasta la fecha lleva la autoría de Juan Diego Pérez Cebada. Editado por la Diputación de Cádiz3 vio la luz a finales de los años noventa y afirmamos, hasta ahora, da la visión más íntegra sobre la historia del municipio gaditano, sin bien, adolece de una incursión más profunda en el apartado del Golpe de Estado de julio de 1936, así como la represión que se desencadenaría con la imposición militar sublevada y el posterior estallido de la Guerra Civil.

Finalmente encontramos un trabajo que se puede incluir dentro del apartado de memorias y recuerdos, es decir, una obra que se aleja en sus objetivos realizar una historia del Valle, más bien dejar constancia de una visión particular de una historia de vida. Siempre interesante, este tipo de trabajos deben ser tomados como bibliografía complementaria, no obstante debe ser tenido en cuenta. Nos referimos a la obra de José Tenorio publicado hace una década4. Antes de dar paso al contenido del artículo nos gustaría destacar una pequeña publicación más que, hasta hoy, nos ha sido imposible su consulta. Manuel Moreno Bermejo, que ya publicó en 2008 una guía para el investigador en San José del Valle5, posee un pequeño estudio titulado Los inicios de la represión franquista en San José del Valle, 1936, del cual no hemos encontrado ejemplar en los distintos centros de documentación y bibliotecas consultadas6.

De Ubrique al Valle7.

Nuestro protagonista procedía de la localidad serrana de Ubrique donde había nacido en 1882. Allí se casó con Isabel Benítez Canto de cuya unión nacieron cuatro retoños: Antonio, Isabel, María y Joaquín, el benjamín. En torno a 1926 llegarían al Valle para poder trabajar la tierra. Según recuerdos familiares en terrenos pertenecientes a la finca La Peruela cuyo dueño había sido el Conde de Morphy8. Para entender la situación del Valle en los momentos de la llegada de la familia Pazos Benítez hay que visualizar una barriada rural de la comarca de Jerez de la Frontera que a su vez colindaba con otros términos municipales como Arcos de la Frontera, Algar o Paterna de Rivera. La extrema pobreza de la mayoría de sus habitantes -campesinos sin tierra que se debían a la estacionalidad de la siembra y recogida de los campos-, contrastaba con los altos niveles de vida de una minoría que poseía el gran porcentaje de las riquezas. Joaquín Pazos, posiblemente, no pertenecía -al menos en primer término-, a los primeros, pues tuvo la capacidad de ser arrendatario de pequeños trozos de tierra incluso formar una pequeña cuadrilla de hombres entre los que se encontraban José Crespín Gómez, Antonio Lobato (a) el Quince o su propio hijo Antonio. De una manera u otra, la llegada de Joaquín Pazos y su familia al Valle correspondía a la necesidad de trabajo y la oportunidad que se presentaba en estas colonias creadas a raíz de parcelaciones privadas9. Por contra, lo normal en la población rural jerezana era que las familias de jornaleros eventuales vivieran en gañanías, “edificaciones de una única pieza escasamente aireada e iluminada en la que los jornaleros dormían, comían y se refugiaban del mal tiempo”10.

Mientras nuestro protagonista se instalaba, se iniciaba la crisis de la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Sin bien, en los primeros compases de la misma, las obras de canalización desde el pantano de Guadalcacín -obra estrella comenzada tiempo atrás y que venía a paliar la crisis de la filoxera y del cereal-, tuvieron un importante revés pues pronto se contemplaron como insuficientes. Las críticas al Régimen apoyado por el rey Alfonso XIII crecieron e incluso, gracias a la prensa, nos han llegado algunas de las emitidas desde San José del Valle:

Chorrea sangre lo que ocurre en San José del Valle, tanto más 
porque los abusos, los atropellos, las detenciones, todo lo 
malo que ocurre, ocurre precisamente porque los llamados a 
evitarlo son los que toleran, es más los que inducen a que 
ocurra (11).

No era para menos. Según Pérez Cebada las comunicaciones entre el Valle y las localidades más cercanas seguían siendo las mismas desde siglos atrás. Por lo que, por ejemplo, las inclemencias del tiempo impedían la mínima comunicación, con lo que esto suponía para el traslado de personas pero también para llegada de alimentos, medicinas, etc12. El movimiento obrero comenzó a reorganizarse y en este ambiente de crisis generalizada encontramos la noticia de que a inicios de julio de 1930 la finca La Peruela ardió por completo. Según el rotativo las pérdidas fueron cuantiosas, aunque no hubo que lamentar desgracias personales13. Cabe preguntarse, ¿estamos ante un intento de presión de los jornaleros contra los grandes terratenientes, en este caso los descendientes del Conde de Morphy? O por contra, ¿fue un acto premeditado por la oligarquía contra una supuesta ocupación de tierras por parte de jornaleros en paro? De momento no estamos en condiciones de aportar más que algunas hipótesis, lo que sí está más claro es que desde tempranas fechas Joaquín Pazos formaría parte de los colectivos críticos con la caduca monarquía. ¿Por qué afirmamos esto? Lo veremos a continuación.

El alcalde pedáneo republicano.

Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 intentaron, dentro del régimen de Alfonso XIII, dar marcha atrás a la dictadura y volver al sistema turnista de partidos. Sin embargo es bien sabido que la victoria en las principales ciudades españolas de las candidaturas republicanas dieron al traste con dicho plan y, dos días después, el rey marchó al exilio y se proclamó la Segunda República. Nadie, ni siquiera la oligarquía que lo había apoyado contra viento y marea, fue capaz o quiso dar su respaldo al Borbón. No obstante la llegada de la República al Valle no fue inmediata.

Los resultados de aquellas elecciones municipales repartieron los 38 concejales del ayuntamiento de Jerez entre antiguos monárquicos y republicanos a partes iguales: 19 para cada uno14. A pesar de estos resultados las denuncias por pucherazos no se hicieron esperar por parte de los republicanos que reclamaban al menos cuatro concejales de los puestos monárquicos que correspondían a El Mimbral y San José del Valle. Se escudaban en la presión caciquil sobre los votantes rurales, presión mucho más fácil de ejercer en dichos medios que en la urbe jerezana15. Algo de esto debió ocurrir pues el alcalde pedáneo de la monarquía Juan Trujillo se negó a entregar su acta. O al menos no lo hizo hasta que ya no tuvo más remedio. Nos referimos a las elecciones constituyentes celebradas en junio de 1931 donde, sin la presión caciquil y las candidaturas de las derechas desorientadas, hubo una aplastante victoria de las izquierdas representados en la coalición republicano-socialista16. Será entonces cuando la alcaldía será entregada a Joaquín Pazos Canto. Este dato nos indica que sus inquietudes políticas vendrían de antes.

No tuvo que ser fácil el papel jugado como alcalde pedáneo. Desde tiempo atrás El Valle no contaba con partidas presupuestarias propias. Cada vez que se necesitaba alguna cantidad puntual se tenía que gestionar en el pleno municipal de Jerez. Durante los primeros compases de la República las preocupaciones de los nuevos gobernantes giraron en torno a la llegada de la luz eléctrica, el teléfono, el arreglo del cementerio o el adecentamiento del cuartel de la guardia civil. Las políticas laicas no tardaron en aparecer, más en una localidad donde los Hermanos Salesianos poseían tanta influencia y poder. Si ya, en el mes de mayo de 1931 se dieron algunos episodios anticlericales17, conforme avanzó el año las quejas sobre los privilegios de los religiosos fueron en aumento. Se les acusaba de utilizar sin derecho la escuela y locales anexos a la Iglesia. La sociedad española cambiaba rapidamente y la población de San José del Valle no iba a ser distinta: la participación de la misma en las fiestas religiosas iba siendo cada vez menor y la influencia de los salesianos decayó.

Regresando a la vida personal de nuestro personaje, y según recuerdos familiares, en estos años de inicios de la República construyeron una casa que él mismo hizo pasando el puente de La Parada, camino de Algar, en el lugar conocido como El Retiro. Fueron años de duro trabajo pero también de cierta prosperidad para la familia pues pudieron abrir incluso una pequeña tienda donde vendían todo tipo de alimentos: aceite, vinos, cereales, etc.

No obstante, si hay un asunto candente donde se centró la vida del Valle en estos años fue en el tema de la tierra y la Reforma Agraria. Ya hemos vislumbrado los posibles problemas entre terratenientes y arrendatarios con el incendio de la finca de La Peruela. Veremos ahora, brevemente, la evolución de dichas políticas republicanas. Desde el gobierno de la nación se intentó paliar un problema secular que atenuaba especialmente a una provincia como la de Cádiz. En resumidas cuentas, gran cantidad de tierra fértil y rica en manos de unos pocos, frente una gran masa de población sin posibilidad de trabajarlas, con el ápice de la pérdida de las llamadas tierras del común a lo largo de las últimas décadas. A finales de 1932 se aprobaba la Ley de Reforma Agraria que intentaría paliar esta situación a través de la creación de los Jurados Mixtos -que mediarían entre propietarios y jornaleros-, la obligación al laboreo forzoso en tierras sin cultivar, la obligación de contratar primero a los trabajadores del término municipal, la jornada laboral de ochos horas y la prohibición de desahuciar a los arrendatarios que trabajasen la tierra. En este último punto nos gustaría detenernos pues, entre los recuerdos familiares ha quedado uno que brilla en la expresión de nuestro interlocutor de forma especial, dice así: “Era muy trabajador, con varios terrenos arrendados, incluso le ganó un pleito al Conde Morphy”.

¿A qué se refiere dicha afirmación? ¿Hubo realmente un juicio entre los descendientes de Morphy y Joaquín Pazos Canto? No lo podemos concretar a día de hoy, lo que sí es cierto es el avance de la Ley de Reforma Agraria sobre todo a partir del fracaso del intento de Golpe de Estado del General Sanjurjo en agosto de 1932 con la decidida aplicación de la misma sobre los grandes propietarios sospechosos en participar en el mismo. Y aunque no podemos confirmar esta última apreciación respecto al terrateniente Morphy, no deja de ser real que la finca La Peruela fue incluida, entre otras fincas jerezanas18, en el decreto de intensificación de cultivos con el que se pretendió paliar el paro campesino a inicios de 1933. El avance de dichas políticas se reafirmó en agosto de ese mismo año cuando el gobierno acordó la aprobación de unos créditos para adelantos reintegrables que iban destinados a colectividades de campesinos. Para San José del Valle correspondió 61.607 pesetas19.

Hacia el Golpe de Estado.

Joaquín Pazos no desempeñó su papel de alcalde pedáneo durante toda la República. Debió ser destituido, como ocurrió en la mayoría de los gobiernos municipales, a raíz de la Revolución de Asturias a finales de 1934. Este dato viene respaldado por dos cuestiones. Por un lado la afirmación que indica que el alcalde pedáneo que inauguró el suministro y llegada del agua fue José Moscoso Quirós20. Agua que, por cierto, venía a desembocar en tres fuentes: una frente al Molino, otra frente al Cuartel y la tercera frente “a lo de Rubio”. Por otro, los recuerdos familiares así como documentos que lo vuelven a situar en dicho cargo en 1936. Las terceras elecciones gubernamentales se celebraron en febrero de dicho año y dieron la victoria a la coalición de izquierdas aglutinadas en el Frente Popular. Para el extenso término de Jerez de la Frontera dicha victoria fue clara, obteniendo la coalición progresista un 58% de los votos frente al 42% del llamado Frente Antirrevolucionario21. Lo recuerdos familiares, llegados este momento, también nos facilitan la filiación política de Pazos Canto: “mi abuelo siempre hablaba de Manuel Azaña, mi abuelo era de Izquierda Republicana”. No es de extrañar pues, dentro del Frente Popular, era el partido mayoritario de la provincia y el que más alcaldes obtuvo tras la devolución a la alcaldías por parte del Gobernador Civil22.

La primavera pues, de 1936, para la política municipal vallense se presentó con muchas novedades. Sabemos de algunas manifestaciones celebradas aunque, según la prensa, de manera pacífica23. Dicha versión difiere un tanto de la que nos ofrecen los Salesianos que indican que las manifestaciones comenzaban en El Retiro y que finalizaron atentando contra la parroquia y la Cruz del Monte. No obstante, ellos mismos indican que “sin demasiado éxito, ya que solamente se ocasionan algunos destrozos en la estatua de San José que preside la fachada de la iglesia y se cuentan algunos vidrios rotos”24. De lo que no hay lugar a dudas es de las malas relaciones entre el representante de la curia, José Camps y el gobierno municipal25. Debido a las mismas Camps, finalmente, fue sustituido por alguien que más tarde tendrá un peso específico en el destino de nuestro personaje: Ernesto Olivares Figueroa26.

Respecto a la cuestión agraria la Reforma comenzada con el gobierno republicano-socialista tomó un nuevo impulso, aunque también es cierto que durante el gobierno de derechas no se abandonó27. De esta manera, en el mes de mayo se anunciaron sesenta asentamientos más para San José del Valle28.

Represión, huida y encarcelamiento.

Parece ser que con las noticias del golpe de Estado del 18 de julio de 1936 hubo algún conato de defensa el cual debió ser sofocado pronto al caer Jerez en manos golpistas en los primeros momentos. Poco o nada sabemos de los momentos vividos por Pazos Canto y su familia. De lo que sí tenemos constancia es del tremendo giro que dio su vida y la de los suyos a partir de entonces. Nuestro informante tiene grabado a fuego en sus recuerdos la fecha del asalto a la tienda de su abuelo por un grupo de falangistas llegados de Medina Sidonia: 27 de julio de 1936. Parece ser que nuestro personaje fue testigo del hecho: “regresaba del campo pero le advirtieron que se fuera, que huyera, así que pudo meterse entre los trigales y marcharse”. La oralidad también nos habla de cómo Isabel suplicaba que no hicieran más destrozos en la tienda y lo peor de todo: ese mismo día los sublevados se llevaron, junto con otros jóvenes del Valle, al hijo mayor, Antonio.

Se podría decir que, a partir de ese instante, la vida de Joaquín Pazos tomó tintes casi novelescos a no ser por la desgracia que entrañaron. Como otros muchos vecinos se vio obligado a huir hacia La Sauceda que había quedado en manos de la República. En este tiempo se comunicaba con su esposa a través de Antonio Lobato que, de alguna manera, iba y venía llevando comunicados y cartas. Cuando a finales de septiembre el poblado de La Sauceda fue bombardeado y destruido por los golpistas, Joaquín pasó a Málaga para posteriormente continuar hasta Almería -desconocemos el hecho de si vivió la llamada Desbandá-, y finalmente recalar en Valencia donde quedó hasta el final de la contienda.

Pero, ¿qué ocurrió mientras con su familia y su hijo mayor que estaba detenido? La familia Pazos Canto fue expulados de las tierras donde vivían y trabajaban. Lo perdieron todo, logrando refugiarse en un pequeño huerto en la zona del Pilar con un cuarto donde se vieron obligados a malvivir. Sin embargo la peor parte le tocó al hijo mayor: Antonio Pazos Benítez. Se conserva parte de la correspondencia que mantuvo con su madre desde el día siguiente de su detención hasta poco antes de su asesinato y desaparición. Como toda epístola de alguien retenido bajo su voluntad, son dignas de un amplio análisis: nos descubre datos como quienes son sus compañeros de celda; los diferentes sentimientos que transmite u oculta a su madre; cómo en un acto de defensa nunca nombra a su padre; o las distintas ordenes que va dando para que no se pierda la cosecha. La correspondencia finaliza en el 10 de agosto. Dice así:

Querida madre,
deseo que al ser ésta en su poder disfrutéis todos de buena salud que es lo que yo deseo. Yo quedo bueno hasta la presente.
Mamá esta mañana he recibido la ropa y ahí le mando a Usted la sucia. También he recibido una esquela en la ropa.
[…] Sin más que decirle por hoy. Recuerdos para todos y para todos los conocidos y conocidas. Y usted recibe el cariño de su hijo que le desea y lo es, Antonio Pazos.

Nunca más volvieron a tener noticias de Antonio. Tras este misiva, la más breve de las cuatro que mantuvo con su madre, se le perdió el rastro. Fue a través de la familia de otro de los presos: Domingo (a) el Sastre, vecino de Alcalá de los Gazules. A día de hoy se desconoce el paradero de su cuerpo29.

El regreso al Valle.

Los recuerdos familiares fechan el regreso de Joaquín a la provincia de Cádiz en 1940. Pudiera ser algo antes, al finalizar la guerra en 1939. De momento no hay documentación que lo asegure a ciencia cierta. Lo que sí podemos confirmar son los recuerdos que hablan del primer lugar que visitó a su llegada al cercano municipio de Algar: la vivienda de Juan Díaz, persona de derechas, amiga de nuestro personaje. Allí quedó un par de días hasta que continuó para El Valle. En la zona de El Tempul fue recogido por Juan Gutiérrez que se dedicaba en su camión a hacer portes de carbón. Fue llevado directamente al cuartel de la Guardia Civil, sin embargo, la oralidad especifica que el sargento -del que desconocemos su nombre-, permitió que visitara a su mujer e hijos y se entregara al día siguiente. Tras su detención fue trasladado a Jerez donde la justicia militar franquista lo enjuició. A día de hoy no hemos encontrado la documentación al respecto, pero muy posiblemente aparezca en próximas fechas. Isabel Benítez debió pedir avales pues los recuerdos familiares nos hablan como los sacerdotes Ernesto Olivares y Felicísimo Aparicio Picado30 testificaron a su favor. La familia defiende que Joaquín Pazos “impidió la quema de la iglesia y el convento de los Salesianos a raíz del golpe del 18 de julio, que él era de izquierdas pero que respetaba a los santos”. La condena a cumplir no debió ser extensa pues los recuerdos familiares dicen que estuvo presos siete meses.

A su regreso al Valle Pazos Canto pudo hacerse con un burrito con el cual iba por los campos vendiendo vino. Junto con esta labor pudieron sobrevivir porque su hija María era muy buena costurera por lo que mucha gente de los campos acudían a ella para que les arreglara la ropa: “En el Valle no había ni sastre”, rememora nuestro informante. Joaquín Pazos Canto falleció en 1965.

Conclusión.

El acercamiento a la vida de Joaquín Pazos Canto nos permite vislumbrar que el discurrir de los años republicanos en San José del Valle es la historia de una población que intentó, por diferentes medios, llevar a cabo mejoras en su nefasta calidad de vida, así como un mejoramiento de la propia localidad la cual adolecía de las más mínimas infraestructuras. El atraso secular del Valle fue una acicate para que ciudadanos como Joaquín apostaran por implantar medidas políticas a su alcance, siendo el proyecto estrella el intento de implantación de la Reforma Agraria comenzada en 1933 y que tuvo su realce en la primavera de 1936.

Todo esto fue al traste cuando la población, a finales de julio, cayó en manos de los partidarios de la sublevación militar fascista. Partidarios de Falange Española se hicieron con el control de la situación y se instaló una prisión en la actual plaza Magone. Muy pronto dio comienzo la Guerra Civil y la represión de retaguardia que tuvo en los fusilamientos su cara más cruel. Entre ellos el del propio hijo de Joaquín. Sin embargo El Valle también tiene algunos lugares que hoy siguen siendo referencias de violencia y masacre: las tapias del cementerio viejo o los alrededores de la venta San Miguel. Las cifras de asesinados y desaparecidos están en torno a los 80. Pero no quedó ahí la injusta represión. A día de hoy se tienen más de 30 vallenses contabilizados que fueron hechos presos y enjuiciados por la Justicia Militar franquista solo en 1937. Las condenas oscilaron entre los seis y los treinta años de prisión, así como la pena máxima: la muerte.

San José del Valle tiene una deuda con su Memoria. Con la de tantas víctimas inocentes como la familia Pazos Benítez, los cuales solo querían una vida mejor, con derechos, justicia e igualdad de oportunidades. San José del Valle no debe permitirse, ni un instante más, dejar de descubrir su pasado; solo así se cierran las heridas, solo así se puede mirar al futuro.

                                * * *


1 El origen de este texto se encuentra diez años atrás. La Diputación Provincial de Cádiz aprobó, desde su Servicio de Memoria Histórica, un proyecto editorial para homenajear a los últimos alcaldes republicanos de la provincia. La obra vio la luz con el aldabonazo definitivo de la Junta de Andalucía en 2011 bajo el título La destrucción de la democracia: vida y muerte de los alcaldes del Frente Popular en la provincia de Cádiz. Se conformaba de dos volúmenes, participaron una treintena de historiadores y cada capítulo estaba dedicado a un municipio. Aldeas y barriadas de entonces, como Barbate -dependiente de Vejer de la Frontera hasta 1938-, y Casas Viejas -dependiente de Medina Sidonia hasta 1991-, se lograron incluir. No obstante me quedó, como se suele decir, una espinita clavada: San José del Valle. Aunque se hicieron los trámites para la realización de su capítulo la persona encargada finalmente no llegó a entregarlo. La reciente emancipación de Jerez de la Frontera (1995) o una falta de bibliografía básica para época contemporánea fueron algunas de las explicaciones que se dieron. Pasado el tiempo un nuevo proyecto de la Diputación Provincial me llevó hasta el municipio vallense: el Aulta Itinerante de Memoria Histórica. Fue entonces cuando me reencontré con Juan García Gutiérrez -que había sido alcalde años atrás de la localidad-, y que durante años ha aglutinado información sobre la represión franquista pero que, hasta donde sabemos, no ha sido publicada. Él me presentó a José María Fernández Pazos, más conocido como Requena, nieto del último alcalde pedáneo de San José del Valle durante la Segunda República. Este texto que pretende ser un primer paso para desarrollar un trabajo de mayor calado sobre la Memoria vallense, está basado en sus recuerdos y algunos escritos familiares. Sería injusto no mencionar a otras personas que apoyaron la realización del Aula Itinerante en dicho municipio como fueron Vanesa Pérez Macías, concejala de Cultura, Isabel María Nodal García, personal del ayuntamiento, así como al propio alcalde Antonio González Carretero. Así como a la bibliotecaria municipal Pepi Piñero Rosado que tan bien me atendió ante mi solicitud de préstamos de libros.

2 San José del Valle. 75 años de presencia salesiana (1909-1984). Publicaciones de la Comisión de Estudios Históricos Salesianos (CEHIS). Cádiz, 1984.

3 San José del Valle: de desierto a colonia agrícola. Diputación de Cádiz. Cadiz, 1998.

4 Algo de historia de mi pueblo San José del Valle. Ed. Autor. Cádiz, 2010.

5 Primera guía histórico-didáctica para San José del Valle. Ayuntamiento de San José del Valle. Cádiz, 2008.

6 No aparece en la base de datos de la web de las biblioteca públicas de la Junta de Andalucía. Consta de 32 páginas y fue editado por el propio Ayuntamiento de San José del Valle. Hemos encontrado su descripción en www.todostuslibros.com

7 Los datos que se arrojan en el siguiente texto provienen de la entrevista a José María Fernández Pazos (a) Requena en su domicilio de la C/ Cristobal Colón nº4 de San José del Valle, el 3 de abril de 2019. Cuando no sea así, se indicará la procedencia mediante nota al pie.

8 Para más información sobre el primer Conde en García Álvarez de la Villa, Beatriz. Vida, pensamiento y obra de Guillermo Morphy, el Conde de Morphy (1836-1899): su contribución a la música española en el siglo XIX. Tesis doctoral. Universidad de Oviedo, 2019.

9 En el mismo ámbito, junto a al actual San José del Valle estarían La Berlanguilla, La Esperanza, La Florida o La Parrilla. En Gutiérrez Molina, José Luis y Oslé Muñoz, Julián. Colonos y colonizaciones en la provincia de Cádiz. Los pueblos de Jerez. Fundación Provincial de Cultura, Diputación de Cádiz. Cádiz, 2005. Pág. 16.

10 Ibidem. Pág. 17.

11 Ŕafaga, Diciembre de 1930, Jerez. Citado por Pérez Cebada, J. D. Op. Cit. Pág. 214.

12 Pérez Cebada, J. D. Op. Cit. Pág. 210.

13 La Vanguardia, 3 de junio de 1930, pág. 26.

14 Caro Cancela, Diego. La Segunda República en Cádiz. Elecciones y partidos políticos. Diputación de Cádiz. Cádiz, 1987. Pág. 72.

15 Pérez Cebada, J. D. Op. Cit. Pág. 215.

16 A groso modo el 80% de lo votos emitidos en el término de Jerez fueron para la candidatura republicano-socialista, frente al 20% de la coalición de derechas. En Caro Cancela, D. Op. Cit. Pág. 111.

17 Pérez Cebada, J. D. Op. Cit. Pág. 218.

18 Gutiérrez Molina, José Luis y Oslé Muñoz, Julián. Op. Cit. Pág. 21.

19 ABC, 10 de agosto de 1933, pág. 25.

20 González Luis, J. y Espinosa, J. M. Op. cit. Pág. 74.

21 Caro Cancela, D. Op. Cit. Pág. 264.

22 Moreno Tello, Santiago. “Estudio preliminar”. En Moreno Tello, S. (Ed.). La destrucción de la democracia: Vida y muerte de los alcaldes del Frente Popular en la provincia de Cádiz. Junta de Andalucía. Volumen I. Sevilla, 2012.

23 O eso, al menos, se deja entrever cuando según el rotativo lo más digno de destacar es la caída de un joven del camión que lo transportaba hacia Jerez tras la finalización de la misma. En ABC, 10 de marzo de 1936, pág. 33.

24 González Luis, J. y Espinosa, J. M. Op. cit. Pág. 75.

25 Pérez Cebada, J. D. Op. Cit. Pág. 220.

26 Puerto Real (Cádiz), 1903 – San José del Valle (Cádiz), 1989. Desarrolló su labor como sacerdote en Arcos de la Frontera, Sevilla, Montilla y San José del Valle. En Necrologio. Salesianos que nos precedieron. Salesianos. 2020. Paǵ. 158.

27 Gutiérrez Molina, José Luis y Oslé Muñoz, Julián. Op. Cit. Pág. 22.

28 ABC, 5 de mayo de 1936, pág. 19; La Vanguardia, 5 de mayo de 1936, pág. 25.

29 La versión familiar apoyada por las referencias orales y manuscritas está respaldada por las investigaciones, en primer lugar, de la Asociación Jerez Recuerda; y en segundo término por los trabajos de José García y Cristobal Orellana en el cual, además, indicaron que el asesinato de Antonio Pazos fue inscrita en el Registro Civil de Jerez de la Frontera el 3 de septiembre de 1942. Más información en Asociación Jerez Recuerda, “Las cifras de la represión militar en Jerez tras el golpe de estado militar de 1936. Una aproximación” en Revista de Historia de Jerez, nº13, Centro de Estudios Históricos de Jerez. Jerez, 2007; García Cabrera, José y Orellana González, Cristobal, “La represión franquista en Jerez de la Frontera: censo de víctimas y fuentes documentales para su identificación” en García Cabrera, J. Y Orellana González, Cristobal (Coords.), Memoria História y represión franquista en la provincia de Cádiz. Diputación de Cádiz. Sevilla, 2011.

30 El Cubo de Don Sancho (Salamanca), 1913 – Sevilla, 1995. Desarrolló su sacerdocio en Alcalá de Guadaíra, Utrera, Montilla, San José del Valle, Algeciras, Puerto Real, Cádiz, Sevilla y Mérida. En Necrologio… Pág. 145.

martes, 10 de noviembre de 2020

Aula Itinerante de Memoria en Villamartín

Vitrina con enseres encontrados en la fosa común de El Bosque (2004). En la imagen de izquierda a derecha, Ernesto Rodríguez (Concejal de Cultura de Villamartín), José María Gutiérrez (Director del Museo de Villamartín), Felipe Barbosa (Técnico del Servicio de Memoria Histórica de Diputación) y Juan Luis Morales (Alcalde de Villamartín). Fotografía: Santiago Moreno.

 

A pesar de la complicada situación derivada por la crisis sanitaria, las actividades memorialísitcas intentan continuar su desarrollo adaptándose a las nuevas medidas. El ejemplo más cercano lo encontramos con la estancia del Aula Itinerante de Memoria Histórica de la Diputación de Cádiz 'Carlos Perales' en Villamartín. Hemos aplazado las actividades que se habían proyectado y que comprendían una interesante mesa de debate en torno al tema de las fosas comunes en la comarca de la Sierra, así como la proyección del documental 'La Sauceda: de la utopía al horror' (2014) dirigido por Juan León Moriche. No obstante, la exposición 'Conociendo la Memoria: de la Segunda República al Primer Franquismo en la provincia de Cádiz' sí podrá visitarse en las fechas que se concretaron, es decir, desde ayer lunes 9 hasta el próximo viernes 20 de noviembre. En un horario que se ha visto reducido de 10 de la mañana a las 18 horas de la tarde. El lugar elegido es el magnífico patio del Centro Cultural San Francisco.
En esta ocasión la exposición cuenta con algunas novedades. En primer lugar la renovación del diseño y contenido fotográfico de las lonas concernientes al apartado conceptual de Memoria. Pero también, y nos ha parecido muy acertado, la inclusión de una vitrina que muestra distintos enseres encontrados en la exhumación de la fosa de El Bosque en 2004. Primera exhumación, a la postre, realizada en Andalucía desde que arrancó dicho movimiento asociativo. Se encontraron los restos de represaliados de Ubrique, Benamahoma y Grazalema. Los materiales se encuentran depositados en el Museo Histórico Municipal de Villamartín que dirige José María Gutiérrez López y se debe a él la idea, así como el propio montaje expositivo. Los enseres -botones, una hebilla, suelas de calzado o una bala-, nos sitúa en una escena del terror caliente que los sublevados del 18 de julio de 1936 descargaron contra la población civil de la serranía gaditana que a duras penas pudo resistir el Golpe de Estado. Pero también nos hablan de cotidianidad. A través de las suelas podemos comprender la procedencia humilde de los asesinados; o el portafoto nos habla de los sentimientos, lazos, etcétera, de los mismos.
Si vives en Villamartín o acudes por algún motivo a dicha localidad, no dudes en pasarte por la exposición.


domingo, 4 de octubre de 2020

Gurs: Historia y Memoria


Acabo de publicar una breve reseña sobre el documental de Verónica Sáenz 'Gurs: Historia y Memoria' (2018). La podéis leer en el siguiente enlace: https://eltercerpuente.com/gurs-historia-y-memoria/

Para los que no os pudisteis acercar hace un par de semanas por el ECCO, indicaros que el próximo miércoles 7 a las 22'00 h. lo emiten en Onda Cádiz TV. Muy recomendable.

viernes, 25 de septiembre de 2020

martes, 11 de febrero de 2020

+ de 50.000 visualizaciones para Murieron cantando

Hace unos días el documental `Murieron cantando´ traspasó en Youtube la redonda cifra de cincuenta mil visualizaciones. Aprovechamos la ocasión para darle algo más de difusión a través de nuestro blog. El documental, que tiene una duración de 38´ minutos, se estrenó en 2018 y trata sobre la represión que a raíz del golpe de Estado del 18 de julio de 1936 sufrieron la gente del Carnaval en la ciudad de Cádiz. 

El programa se ha expuesto además de en Cádiz en otras localidades de la provincia como Trebujena, El Puerto de Santa María, Benalup·Casas Viejas, Conil de la Frontera o Alcalá del Valle. Si todavía no lo has visto lo puedes hacer a través del siguiente enlace. Ahora es una buena fecha para recordar aquellas historias silenciadas de forma violenta hace más de ochenta años.


viernes, 17 de enero de 2020

La curiosa historia del represaliado Jesús Sáez “Rakú” o la importancia de las Memorias. Un ejemplo con `La infancia´ y `Visto y vivido´ de Mercedes Formica


La importancia de las Memorias: `La infancia´ (1).

Mercedes Formica,
1913-2002.
Me encantan las memorias. Y no solo por su utilidad como fuente historiográfica. Las hay realmente bien escritas, entrañables, y siempre que se lean con ojo crítico capaz de vislumbrar datos desproporcionados u erróneos, tendencias ideológicas o religiosas, etc. nos pueden ofrecer un lado de nuestra historia que nunca fue, ni será, narrada por los documentos oficiales. Vida cotidiana en estado puro capaz de dibujar escenas entrelazadas con la política, la economía, la sociedad o la cultura de un momento (2). Entre los libros de mis estanterías llevaba algún tiempo observando uno pequeño de sencilla cubierta titulado `La infancia´. Su autora una vieja conocida de avatares historiográficos: Mercedes Formica-Corssi (3). Hace años dicha figura no me atraía mucho, aunque siempre advertí que fue una personalidad compleja: una niña de buena familia que comenzó estudios universitarios con la llegada de la República, se afilió en fechas tempranas a Falange Española y que después, en plena posguerra, se enfrentaría, en cierto modo, con el dictador Franco en su intento de mejora de las condiciones de la mujer, consiguiendo la reforma del Código Civil. Aunque bien es cierto que los golpistas del 18 de julio de 1936, entre los que se encontraba -ella fue `camisa vieja´-, fueron culpables directos de la pérdida de los avances obtenidos en los años republicanos en el ámbito de género, no hay duda de que Formica jugó un papel fundamental en la posterior -leve- apertura del régimen franquista. Las vueltas que da la vida.

Portada de ´La infancia´
(1987).
Ojeé `La infancia´ decidido a buscar alguna señal sobre el Carnaval en Cádiz. Al fin y al cabo, Mercedes vivió en la ciudad desde su nacimiento en 1913 hasta que su padre fue destinado a Sevilla en 1924. Y así fue. En determinados momentos, no muchos, Mercedes, en su evocación de la niñez da unas ligeras pinceladas de la fiesta popular. Tampoco de manera profusa. No hay que olvidar que pertenece a una familia acomodada y que su relación con el Carnaval es casi casual. Dicho de otra manera, la cultura popular en sus recuerdos no deja de ser parte del paisaje de fondo. Aun así, tan importante era la celebración en Cádiz que, como decimos, aparece en algún instante de su relato.

Uno de los fragmentos que más me ha llamado la atención pertenece al capítulo segundo. Nos habla del tango gaditano. Aquel que tiene su origen en la mezcolanza de culturas que se cruzan en esta Bahía, y que llega a tener tanta fama ya en el siglo XIX que, en cualquier momento del año, qué digo del año, ¡del día! se canta, se baila y jalea si la situación es propicia. Y es así como surge la siguiente historia y el personaje al que dedicamos este texto, Jesús Sáez apodado Rakú (4). Pongámonos en situación…

Entre las matas del suspiro nacía un murmullo.
 - ¿Qué pasa?
 - Es Rakú, que está bailando el tango gaditano.
 - ¡Dios mío! Que cierren los balcones. Que las niñas no vean bailar a Rakú.

Hotel Parador Atlántico.
Se divisaba desde la casa de los Formica.
Nos encontramos en los estertores de la calle Sacramento, intuyo en un primer momento que en la manzana que hoy es el hospital San Rafael; o, pensándolo mejor, pudiera ser incluso en el tramo que hoy conocemos como Benito Pérez Galdós. Finalmente me inclino a pensar esto último porque por aquellas fechas el Gran Teatro -después Gran Teatro Falla-, ya estaba construido y Mercedes apenas comenta nada al respecto. Además, páginas atrás, Formica ha descrito dicha finca con jardín desde el cual se divisa el Hotel Atlántico (5). Aunque el fragmento es breve resulta fácil adivinar la fama del tango entre la población, así como su lado más indecente representado por el baile. Al menos para los ojos de la burguesía gaditana de aquellos años que al igual que décadas atrás, sigue mostrándose asustadiza -a la par que un tanto hipócrita-, con los bailes populares que para ellos representan el indecoro más absoluto (6). Queda claro que hay que evitar a toda costa que las infantas vean aquello. No obstante, antes de dar pie a la historia que nos va a atrapar, la autora nos presenta al personaje principal de la misma:

Rakú era de mediana estatura, rubio y extraordinariamente simpático. Se llamaba Jesús Sáez, pero en aquella época nunca supimos su verdadero nombre. Todos le conocían por Rakú, Apodo (sic) que le había quedado después de un suceso que los enterados narraban de esta manera.
En el centro y con corbata,
el auténtico Ra-Kú.
     - Vino a Cádiz un indio de la India (7). Un luchador que desafió a los gaditanos. Se llamaba Ra-Kú.
Este de la fábrica, subió al ring y el indio le dio más golpes que a una estera. ¡Vamos! ¡Que lo <<eslomó>>!
Desde aquel día, le quedó el nombrecito. ¡Ya se sabe! ¡La guasa! Entraba en la taberna, o en una reunión y todos decían:
<<Aquí viene Rakú>>.

Tras una breve explicación física y social, así como la curiosa ilustración del apodo de Jesús Saéz, la autora nos dibuja, casi sin proponérselo, una capital de provincias donde los deportes de contacto jugaban un papel fundamental en la sociabilidad de aquellos años. La escritora regresa a la explicación principal: la prohibición de los adultos, en este caso de su madre, a que pudieran ver el baile del tango gaditano y cómo se ejecutaba:

Cuando Rakú bailaba el tango gaditano, se recogía la chaqueta hasta mitad de la cintura, sacaba el trasero, y se movía con gestos lúbricos, propios del baile popular. No contento, se acompañaba de una cancioncilla que comenzaba de esta manera.
                                    Ponme la mano aquí Catalina mía,
                                    Catalina mía…

      - ¡Qué cierren las ventanas! Que está bailando Rakú.

Los otros empleados aprovechaban la ausencia de mi padre para jalear. Jaleaban todos. Sin excepciones. Hasta el mismo encargado.
      - ¡Arsa y toma!¡Arsa y dale!
…Catalina mía. Catalina mía…

Sin embargo, antes de entrar en las líneas del texto que más nos han interesado, incluimos un fragmento más donde nos sigue ampliando datos sobre “Rakú”. Al parecer no solo fue un operario de la fábrica, un aficionado a la lucha cuerpo a cuerpo y al baile por tangos, sino que, además, se ganaba la vida arreglando todo tipo de estropicios en las casas de las familias adineradas. Formica, una vez más, describe afinadamente ya no solo el quehacer de nuestro protagonista, sino también la relación que guardaba con su madre, Amalia Hezode, y como ésta no escatimaba en ofrecer su mejor vino al operario, así como la fijación y atracción que el personaje ejerce sobre ellas:

Rakú tenía otra faceta. Cuando se fundían las luces, o no funcionaba un enchufe, entraba en el piso muy serio, con su traje de algodón bien estirado, acompañado de su caja de herramientas. Maniobraba en los hilos y la luz se hacía.
Parecía un milagro.
       - Que le sirvan una copa de vino a Rakú.
       - ¿De marca, señora?
       - De marca.
Traían una botella de Agustín Blázquez y Rakú bebía un vaso que consumía de un solo trago. Alzaba la cabeza y el vino se deslizaba por su garganta. Una garganta tostada de piel clara.
La nuez de la garganta se movía.

Y de pronto el relato se vuelve huidizo. Las ricas descripciones desaparecen para entrar en un relato frío y cortante. Formica, sin avisar al lector, da un salto en el tiempo de más de diez años:

Rakú murió. Durante la Guerra Civil.
      - ¿Y no se puede hacer nada por él? ¿No podemos salvarlo?
      - Nada niña. Ya está muerto. Fusilado.
      - Pero, no podemos…
      - Nada, niña. Ya está enterrado.
¡Pobrecito Rakú! Con su traje de faena, su buen humor, su valor indudable, y aquel tanguillo de letras imposible.

Ponme la mano aquí Catalina mía,
                                    Catalina mía…

Como se suele decir nos deja con la miel en los labios. Formica, a continuación, cambia drásticamente de tema y no indica nada más. Y esto que puede parecer cuestión baladí, nos llama poderosamente la atención. Formica es una, de tantas personas que, habiendo vivido el conflicto bélico dentro de los vencedores, si bien podría explayarse, no lo hace. Y no solo no lo hace, sino que además prefiere no ahondar en el suceso. Y eso que, según sus propias palabras, estamos ante alguien de “valor indudable”. Vamos a profundizar algo más en el tema. O al menos lo voy a intentar. Porque no se a ti, amable lector/a, pero sigo pensando que la represión franquista en Cádiz se ha estudiado muy tarde y todavía queda bastante por hacer.

La labor de documentación

Del personaje tenemos pocos datos: nombre, un solo apellido y el apodo. Con dicha relación hemos consultado las bases de datos básicas cuando se pretende buscar información sobre algún represaliado del franquismo en la ciudad de Cádiz. En primer lugar, la de la historiadora Alicia Domínguez Pérez, así como el posterior trabajo de José Luis Gutiérrez Molina, siendo ambas búsquedas infructuosas. Nos decidimos entonces a profundizar un poco más y acceder a los archivos. Nada. No nos han dado resultado los libros de registros de enterramientos del Cementerio de Cádiz (8), ni la base de datos de El Penal del El Puerto de Santa María (9). Al desconocer domicilio de nuestro personaje hemos seguido ampliando la búsqueda hasta la cercana localidad de San Fernando, en la cual, semanas atrás se ha presentado una nueva publicación de Miguel Ángel López Moreno sobre los años de la República, golpe y posterior represión en dicha localidad. Tampoco ha habido suerte. ¿Qué pudo ocurrir? ¿recordaría Mercedes Formica mal dicho nombre? ¿Sería un dato erróneo provocado por el paso del tiempo? (10)

De nuevo a las Memorias: `Visto y vivido´

La vida de la autora a raíz del golpe de Estado del 18 de julio de 1936 se conoce bastante mejor. La sublevación militar sucede cuando vive con su familia en Málaga. Como decíamos en una nota al principio, unos años antes ha comenzado sus estudios universitarios y desde 1933 está afiliada a Falange. Málaga se va a mantener fiel al gobierno republicano por lo que Formica no se encuentra muy segura en la capital andaluza. Tiene unos 23 años. Por suerte entre las obras que publicó décadas después se encuentra otro libro de memorias: Visto y vivido. En dicha publicación relata sus vivencias durante la República, golpe y primeros compases de la guerra (11). ¿Hará mención al operario Rakú? Vamos a comprobarlo.

Portada de ´Visto y vivido´
 (1982).
Tras una rápida ojeada a un ejemplar que se encuentra depositado en la biblioteca municipal Celestino Mutis, vemos como la autora repite prácticamente la misma descripción. Puede que `La infancia´ sea una ampliación del primer apartado -el dedicado a su vida en Cádiz-, y que el germen esté en `Visto y vivido´. O, ¿por qué no? `La infancia´ fuera un manuscrito anterior y no viera la luz hasta unos años después que las memorias completas. Fuera como fuese, Formica, en esta ocasión, encuadra el baile del tango gaditano en los bautizos de entonces y cómo, con ellos o sin ellos, cualquier momento era bueno entre la vecindad gaditana para marcarse, si me permiten la expresión, “una pataita”.

No obstante, en `Visto y vivido´, al llegar el discurrir bélico arrancado a mediados de 1936, ¡oh, sorpersa!, la autora regresa a nombrar a nuestro personaje. La obra está escrita décadas después de dicho acontecer histórico por lo que lo hace con mesura, sin el acaloramiento de dicha situación. Pero también no es menos cierto, que el contexto ha cambiado, e incluso la propia Mercedes ha podido cambiar en su pensamiento. En una línea muy parecida a otros coetáneos que en su madurez pusieron en negro sobre blanco sus vivencias, intenta igualar a las víctimas de la represión de retaguardia en zona golpista, así como las del lado del gobierno legal republicano. Nos habla de aquellas madres que sufrieron el dolor que trae la pérdida de un hijo, vislumbrando (¿justificando?) dos tipos: las de primera -madres de hijos/as asesinados por la represión-, y las de segunda -madres de los ejecutores asesinos-. Formica nos da una serie de nombres en recuerdo de esas madres de “primera” de ciudades como Málaga, para la retaguardia republicana, así como Granada, Sevilla o Cádiz, para la retaguardia sublevada. Y para Cádiz recuerda a Jesús Sáez, Rakú. Planteamientos aparte que desarrolla la autora en su momento -y que son muy significativos del tiempo en que se escribió la obra (12)-, por segunda vez lo nombra, lo tiene presente. Pero habrá una nueva y, hasta donde sabemos, última ocasión.

Nos volvemos a poner en situación. Unas páginas más adelante, Mercedes y su familia han conseguido huir de la Málaga republicana hasta llegar a la Sevilla de Queipo de Llano. Su papel en la Falange -y más concretamente en la Sección Femenina (13)-, es bien clara. Si es necesario visitará zona de trinchera como ocurre en el asedio a Ronda por parte de las tropas sublevadas al mando de Enrique Varela Iglesias:

“Las tropas nacionales tomaron al poco tiempo la ciudad [Ronda], y la que había sido delegada de la SF (sic) envió recado […] para saber si Pilar comprendía su situación. Con el propósito de darle la bienvenida, fui a recogerla a las mismas trincheras, defendidas por la Bandera Zamacola, que mandaba Stanislao Domecq.”

Y a continuación un postrero dato sobre Rakú que, de forma involuntaria o no, puede dar muchas claves sobre el final de nuestro personaje:

“De nuevo en Sevilla, el dolor de los amigos muertos en el frente, los dramas de los más desamparados. El fusilamiento de Rakú, cuando estábamos en Málaga…”

Vamos concluyendo

Por lo tanto, de ser cierta toda esta historia incluida de manera dispar en las Memorias de Mercedes Formica llegamos a las siguientes conclusiones. El asesinato de Jesús Sáez (a) Rakú sucedería entre la toma de la ciudad de Cádiz por los fascistas y la huida de la familia de la autora de Málaga fechada el 24 de septiembre. Es decir, nos encontramos en los primeros instantes de la Guerra Civil que se ha iniciado con el fracaso del golpe de Estado del 18 de julio. Desconocemos las circunstancias que rodearon el asesinato de Rakú pero es bastante evidente que se sitúa en el llamado Terror caliente, dicho de otra manera, entre la multitud de detenciones y simultaneas o posteriores desapariciones incontroladas que sacudieron ciudades y pueblos de la retaguardia sublevada. No debemos pasar por alto el detalle que indica que el fusilamiento sucede cuando se encuentra todavía en Málaga. El dato nos habla de, a pesar de las circunstancias de la guerra, la incomunicación, la censura en la prensa, etc. llegaban, de alguna forma, noticias del otro lado del frente. ¿Sería muy descabellado pensar que alguno de los huidos de Cádiz a Málaga llevara la noticia hasta toparse con Formica? Al fin y al cabo, la sierra norte gaditana, así como la propia provincia de Málaga se había convertido en refugio para las personas que huían de los fascistas alzados en armas en Cádiz. También creemos digno de destacar por parte de la autora la capacidad de respuesta y/o acción, o el intento al menos, al tener conocimiento de la desgracia: “¿Y no se puede hacer nada por él? ¿No podemos salvarlo?”. En cierto modo, aunque en el relato primigenio nos dibujó a una niña que preguntaba a sus mayores, la realidad era bien distinta. Como señalamos en el verano-otoño de 1936 Formica contaba ya con 23 años, llevaba tres afiliada a Falange y, por qué no, desarrollaba alguna labor de sabotaje en la Málaga leal a la República de donde, como vimos, se evadió a Sevilla donde se encontró a salvo. Por lo tanto, si bien, los distintos escritos apuntan admiración hacia el operario apodado Rakú, también es cierto que se desprende pesar por la pérdida, así como incapacidad para resolver la situación. ¿Hasta qué punto la interrogación “no podemos salvarlo” va dirigida a sus mayores? ¿Quizás a sus superiores de rango falangista? ¿A altos mandos militares sublevados o golpistas? (14). Temo que estas preguntas quedarán sin respuesta. No obstante, me sigo cuestionando lo siguiente. De existir Jesús Sáez (a) Rakú, ¿dónde fue a parar su cuerpo?

Posible hipótesis

Habiendo consultado las distintas bases de datos de historiadores y entidades de la bahía de Cádiz, así como libros del Cementerio de la ciudad, al cerrar aún más el círculo de la fecha del asesinato -ya hemos comentado que debió ser anterior a la huida de Formica de Málaga-, y conociendo el dato que nos indica que en el Cementerio de San José de Cádiz se enterraron, aproximadamente unos ochenta individuos asesinados sin identificar (de los cuales treinta y ocho lo hicieron entre el 22 de julio y el 20 de septiembre), no nos parece desatinado pensar que el operario conocido como Rakú fuera una de dichas personas. Tras encontrar la muerte en una ejecución extrajudicial en uno de los siguientes parajes del término municipal de Cádiz (playa de Puntales, alrededores de la plaza de Toros, foso de Puerta de Tierra o Avenida Duque de Nájera), su cuerpo, finalmente pudo ser arrojado a la fosa común de dicho cementerio. Fosas en las que, casualmente, en estos tiempos se está trabajando para exhumar a dichas personas represaliadas y poderle dar digna sepultura. Pudiera ser.

Mientras tanto continuaremos nuestra labor. Rakú no es más que un grano de arena en una inmensa playa. Y según las declaraciones de Mercedes Formica, trabajador voluntarioso, ciudadano sociable, y por qué no, -nos gusta pensar que- comprometido con las ideas de libertad y progreso. Maravillosas Memorias, ¿no opinan los mismo? Volvamos a escuchar en su honor ese tango gaditano que con tanto arte bailara y que tan bien nos describió Formica: “Catalina mía” el que por cierto tanto se versionó, y se sigue versionado, en el flamenco.



* * *



(1) El profesor Manuel Ramos Ortega ya hizo un análisis de dicha obra dando buena muestra de cómo pueden servir de estudio este tipo de escritos. En este caso, por ejemplo, para el análisis de una clase social determinada: la burguesía. En Estudios de literatura española contemporánea. Universidad de Cádiz. Cádiz, 1991. Págs. 105-132.
(2) Según algunos investigadores este tipo de documentos bien podría denominarse como “autobiografía cultural”. En RUIZ FRANCO, R. “Pequeña historia de ayer: la memoria histórica a través del testimonio de Mercedes Formica”. En Trocadero nº16, 2004, Universidad de Cádiz. Pág. 20.
(3) Cádiz (1913) - Málaga (2002). Hija del ingeniero José Formica y Amalia Hezode, disfrutó de una infancia acomodada gracias a la posición de su padre. Poco después marcharían a Sevilla donde comenzaría sus estudios universitarios, así como su afiliación a Falange Española. Su vida quedó marcada por la separación de sus padres. Tras la guerra civil continuó sus estudios siendo una de las pocas mujeres que durante los años 50 ejerció la abogacía.
(4) En el que creemos único análisis literario sobre `La infancia´ de Formica, Jesús Sáez “Rakú” no atrajo el interés del autor. En el amplio apartado dedicado a la vida y hábitos cotidianos, al tratar a la servidumbre y al proletariado se limita a describirlo así: “…viejo y un tanto estrafalario sirviente…”. En RAMOS ORTEGA, M. op. cit. Pág. 120.
(5) El domicilio familiar de los Formica-Corsi Hezode era avenida Wilson nº82 -actual Benito Pérez Galdós-, que coincidía o colindaba con la fábrica de Gas de la Compañía Lebón de la cual José Formica trabajaba con ingeniero. En ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL de CÁDIZ (a partir de ahora AHMC), Padrón de 1935, Libro 3.656. Este dato también lo corrobora el profesor Miguel Soler Gallo en “Diez años sin Mercedes Formica” en Diario de Cádiz, 30 de abril de 2012.
(6) No deja de ser curioso como un par de siglos atrás los viajeros ingleses también anotaban lo “indecente” de los bailes que la gente humilde de Cádiz exhibía en plena calle. Ver el caso de Henry Swinburne y el manguindoy. En OSUNA GARCIA, J. Cádiz, cuna de dos cantes. Quorum. Cádiz, 2002. Págs. 91 y 92.
(7) En realidad, el original Ra-Kú no venía de la India sino de Japón. Había nacido en 1881 y todavía siendo adolescente ya practicaba el jiu-jitsu. Con el nacimiento del nuevo siglo comienza a realizar distintas giras por España y Portugal, habiendo pasado previamente por Inglaterra. En el verano de 1910 llegó a Cádiz donde llevó a cabo su exhibición en el Teatro Principal. Allí se enfrentó al entonces célebre Manuel Pichardo en tres minutos. Como venía siendo habitual en días posteriores se repetiría la escena con voluntarios donde, se supone, subiría nuestro personaje Jesús Sáez. “Ra-kú en Cádiz” en Diario de Cádiz, 22 de junio de 1910; también en CASTIÑEIRA, A. M. “Rakú, el pequeño japonés invencible” en La Voz de Galicia, 11 de febrero de 2017.
(8) AHMC, Libros de enterramientos de 1936 a 1939.
(9) Se encuentra en el ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÁDIZ.
(10) Los historiadores más críticos con la utilización de dicha fuente posiblemente se inclinen por esta cuestión. Y debemos de tenerla muy en cuenta. La mente, en multitud de ocasiones juega malas pasadas. En el caso de Mercedes Formica tenemos por ejemplo el dato que ella nos proporciona y que señala 1944 como el arranque de su dirección en la revista Medina. Sin embargo, la información interna de la SF, así como los propios números de la publicación lo desmienten y señalan como 1941 año del inicio de dicho trabajo por parte de la falangista. En BARRERA LÓPEZ, Begoña. La Sección Femenina (1934-1977). Historia de una tutela emocional. Alianza Editorial. Madrid, 2019. Pág. 119.
(11) En palabras de la propia Mercedes: “nuestras actividades políticas se limitaron a buscar refugio a los camaradas perseguidos, a esconder o difundir propaganda, a visitar presos y familiares, a estar presentes en las misas de los caídos”. En FORMICA, M. Visto y vivido, citamos por BARRERA, B. Op. Cit. Pág. 42.
(12) Mientras La infancia se publicó en 1987, Visto y vivido lo hizo en 1982, por lo que, presumiblemente ambas obras fueron escritas en el Tardofranquismo y en los llamados años de la Transición.
(13) “A las [actividades] habituales, se sumaban ahora la confección de camisas y brazaletes, el reparto de folletos de propaganda o convencer a los pudientes de que era preferible renunciar, en parte, a lo que tenían, e implantar la justicia social”. En FORMICA, M. Visto y vivido, citamos por BARRERA, B. Ibidem.
(14) De hecho, no sería la única vez que Formica, según sus declaraciones, lo hiciera. A salvo, en Sevilla, se interesó por su profesor el socialista Luis Rufilanchas. Se acercó al cuartel de Queipo de Llano y terminó teniendo una discusión con un asesor jurídico que había sido pasante de Manuel Blasco Garzón. Sus intentos fueron inservibles. Rufilanchas ya había sido asesinado en La Coruña.