Mañana jueves se presenta el nuevo libro de la Colección Faro de la Memoria que dirige la profesora norteamericana France Cate-Arries. Corresponde con el quinto volumen de dicha serie que auspicia la Editorial UCA. Será en la Sala de los Libros del edificio Andrés Segovia a las 19´00 h. Un libro cuyo trabajo de compilación y estudio crítico ha sido realizado por Sara J. Brennis, la cual ha logrado recopilar los textos que Carlos Rodríguez del Risco publicó en el periódico falangista Arriba en la curiosa fecha de 1946. Rodríguez del Risco es un personaje turbulento: perteneció al ejército republicano, sufrió el exilio en un campo de concentración francés, luchó posteriormente contra los nazis en la Legión Francesa para acabar preso en Mauthausen, uno de los más temibles campos de concentración alemanes. Al acabar la II Guerra Mundial logró volver a España donde, a través de una serie de artículos, publicó su experiencia de vida. Un caso cuanto menos complejo que da para muchos debates sobre nuestra historia reciente, el instinto de supervivencia o la propia condición humana.
El nuevo libro se puede adquirir a través de la web de la Editorial UCA y tendrá proximamente una presentación en Madrid cuya invitación también adjunto.
Me pasan una instantánea de una céntrica vía de Cádiz, calle Rosario para más solemnidad. Icónica imagen de José María Pemán con su uniforme falangista, correaje a la cintura y gorra carlista. De los tiempos de cuando el político, pensador y escritor, iba por los frentes de guerra arengando a las tropas sublevadas. A su derecha una, no menos reconocible, Pilar Primo de Rivera con todos sus avíos. Ya saben, fundadora de la Sección Femenina de Falange Española. Se puede leer: 'Pemán te vigila'. Se queda uno un poco más tranquilo. Ya ven. Orwell poca cosa a su lado.
La
importancia de las Memorias: `La infancia´ (1).
Mercedes Formica, 1913-2002.
Me
encantan las memorias. Y no solo por su utilidad como fuente historiográfica.
Las hay realmente bien escritas, entrañables, y siempre que se lean con ojo
crítico capaz de vislumbrar datos desproporcionados u erróneos, tendencias
ideológicas o religiosas, etc. nos pueden ofrecer un lado de nuestra historia
que nunca fue, ni será, narrada por los documentos oficiales. Vida cotidiana en
estado puro capaz de dibujar escenas entrelazadas con la política, la economía,
la sociedad o la cultura de un momento (2). Entre los libros de mis estanterías
llevaba algún tiempo observando uno pequeño de sencilla cubierta titulado `La
infancia´. Su autora una vieja conocida de avatares historiográficos: Mercedes
Formica-Corssi (3). Hace años dicha figura no me atraía mucho, aunque siempre
advertí que fue una personalidad compleja: una niña de buena familia que
comenzó estudios universitarios con la llegada de la República, se afilió en
fechas tempranas a Falange Española y que después, en plena posguerra, se
enfrentaría, en cierto modo, con el dictador Franco en su intento de mejora de
las condiciones de la mujer, consiguiendo la reforma del Código Civil. Aunque
bien es cierto que los golpistas del 18 de julio de 1936, entre los que se
encontraba -ella fue `camisa vieja´-, fueron culpables directos de la pérdida
de los avances obtenidos en los años republicanos en el ámbito de género, no
hay duda de que Formica jugó un papel fundamental en la posterior -leve- apertura
del régimen franquista. Las vueltas que da la vida.
Portada de ´La infancia´ (1987).
Ojeé
`La infancia´ decidido a buscar alguna señal sobre el Carnaval en Cádiz. Al fin
y al cabo, Mercedes vivió en la ciudad desde su nacimiento en 1913 hasta que su
padre fue destinado a Sevilla en 1924. Y así fue. En determinados momentos, no
muchos, Mercedes, en su evocación de la niñez da unas ligeras pinceladas de la
fiesta popular. Tampoco de manera profusa. No hay que olvidar que pertenece a
una familia acomodada y que su relación con el Carnaval es casi casual. Dicho
de otra manera, la cultura popular en sus recuerdos no deja de ser parte del paisaje de
fondo. Aun así, tan importante era la celebración en Cádiz que, como decimos,
aparece en algún instante de su relato.
Uno
de los fragmentos que más me ha llamado la atención pertenece al capítulo
segundo. Nos habla del tango gaditano. Aquel que tiene su origen en la
mezcolanza de culturas que se cruzan en esta Bahía, y que llega a tener tanta
fama ya en el siglo XIX que, en cualquier momento del año, qué digo del año,
¡del día! se canta, se baila y jalea si la situación es propicia. Y es así como
surge la siguiente historia y el personaje al que dedicamos este texto, Jesús
Sáez apodado Rakú (4). Pongámonos en situación…
Entre las matas del suspiro nacía un
murmullo.
- ¿Qué pasa?
- Es Rakú, que está bailando el tango
gaditano.
- ¡Dios mío! Que cierren los balcones. Que
las niñas no vean bailar a Rakú.
Hotel Parador Atlántico. Se divisaba desde la casa de los Formica.
Nos
encontramos en los estertores de la calle Sacramento, intuyo en un primer
momento que en la manzana que hoy es el hospital San Rafael; o, pensándolo
mejor, pudiera ser incluso en el tramo que hoy conocemos como Benito Pérez
Galdós. Finalmente me inclino a pensar esto último porque por aquellas fechas
el Gran Teatro -después Gran Teatro Falla-, ya estaba construido y Mercedes apenas
comenta nada al respecto. Además, páginas atrás, Formica ha descrito dicha
finca con jardín desde el cual se divisa el Hotel Atlántico (5). Aunque el
fragmento es breve resulta fácil adivinar la fama del tango entre la población,
así como su lado más indecente representado por el baile. Al menos para los
ojos de la burguesía gaditana de aquellos años que al igual que décadas atrás,
sigue mostrándose asustadiza -a la par que un tanto hipócrita-, con los bailes
populares que para ellos representan el indecoro más absoluto (6). Queda claro
que hay que evitar a toda costa que las infantas vean aquello. No obstante,
antes de dar pie a la historia que nos va a atrapar, la autora nos presenta al
personaje principal de la misma:
Rakú era de mediana estatura, rubio y
extraordinariamente simpático. Se llamaba Jesús Sáez, pero en aquella época
nunca supimos su verdadero nombre. Todos le conocían por Rakú, Apodo (sic) que le había quedado después de un suceso
que los enterados narraban de esta manera.
En el centro y con corbata, el auténtico Ra-Kú.
- Vino a Cádiz un
indio de la India (7). Un luchador que desafió a los gaditanos.
Se llamaba Ra-Kú.
Este de la
fábrica, subió al ring y el indio le dio más golpes que a una estera. ¡Vamos!
¡Que lo <<eslomó>>!
Desde aquel día, le quedó el nombrecito.
¡Ya se sabe! ¡La guasa! Entraba en la taberna, o en una reunión y todos decían:
<<Aquí viene Rakú>>.
Tras
una breve explicación física y social, así como la curiosa ilustración del apodo de Jesús Saéz, la autora nos
dibuja, casi sin proponérselo, una capital de provincias donde los
deportes de contacto jugaban un
papel fundamental en la sociabilidad de aquellos años. La escritora regresa a
la explicación principal: la prohibición de los adultos, en este caso de su
madre, a que pudieran ver el baile del tango gaditano y cómo se ejecutaba:
Cuando Rakú bailaba el tango gaditano, se
recogía la chaqueta hasta mitad de la cintura, sacaba el trasero, y se movía
con gestos lúbricos, propios del baile popular. No contento, se acompañaba de
una cancioncilla que comenzaba de esta manera.
Ponme
la mano aquí Catalina mía,
Catalina
mía…
- ¡Qué cierren las
ventanas! Que está bailando Rakú.
Los otros empleados aprovechaban la
ausencia de mi padre para jalear. Jaleaban todos. Sin excepciones. Hasta el
mismo encargado.
- ¡Arsa y toma!¡Arsa
y dale!
…Catalina mía. Catalina
mía…
Sin
embargo, antes de entrar en las líneas del texto que más nos han interesado,
incluimos un fragmento más donde nos sigue ampliando datos sobre “Rakú”. Al
parecer no solo fue un operario de la fábrica, un aficionado a la lucha cuerpo a
cuerpo y al baile por tangos, sino que, además, se ganaba la vida arreglando
todo tipo de estropicios en las casas de las familias adineradas. Formica, una
vez más, describe afinadamente ya no solo el quehacer de nuestro protagonista,
sino también la relación que guardaba con su madre, Amalia Hezode, y como ésta
no escatimaba en ofrecer su mejor vino al operario, así como la fijación y
atracción que el personaje ejerce sobre ellas:
Rakú tenía otra faceta. Cuando se fundían
las luces, o no funcionaba un enchufe, entraba en el piso muy serio, con su
traje de algodón bien estirado, acompañado de su caja de herramientas.
Maniobraba en los hilos y la luz se hacía.
Parecía un milagro.
-Que le sirvan una
copa de vino a Rakú.
-¿De marca, señora?
-De marca.
Traían una botella de Agustín Blázquez y
Rakú bebía un vaso que consumía de un solo trago. Alzaba la cabeza y el vino se
deslizaba por su garganta. Una garganta tostada de piel clara.
La nuez de la garganta se movía.
Y de
pronto el relato se vuelve huidizo. Las ricas descripciones desaparecen para
entrar en un relato frío y cortante. Formica, sin avisar al lector, da un
salto en el tiempo de más de diez años:
Rakú murió. Durante la Guerra Civil.
- ¿Y no se puede
hacer nada por él? ¿No podemos salvarlo?
- Nada niña. Ya está
muerto. Fusilado.
-Pero, no podemos…
-Nada, niña. Ya
está enterrado.
¡Pobrecito Rakú! Con su traje de faena, su
buen humor, su valor indudable, y aquel tanguillo de letras imposible.
Ponme la mano aquí Catalina mía,
Catalina
mía…
Como
se suele decir nos deja con la miel en los labios. Formica, a continuación,
cambia drásticamente de tema y no indica nada más. Y esto que puede parecer
cuestión baladí, nos llama poderosamente la atención. Formica es una, de tantas
personas que, habiendo vivido el conflicto bélico dentro de los vencedores, si
bien podría explayarse, no lo hace. Y no solo no lo hace, sino que además
prefiere no ahondar en el suceso. Y eso que, según sus propias palabras,
estamos ante alguien de “valor indudable”. Vamos a profundizar algo más en el
tema. O al menos lo voy a intentar. Porque no se a ti, amable lector/a, pero sigo
pensando que la represión franquista en Cádiz se ha estudiado muy tarde y
todavía queda bastante por hacer.
La
labor de documentación
Del
personaje tenemos pocos datos: nombre, un solo apellido y el apodo. Con dicha
relación hemos consultado las bases de datos básicas cuando se pretende buscar
información sobre algún represaliado del franquismo en la ciudad de Cádiz. En
primer lugar, la de la historiadora Alicia Domínguez Pérez, así como el posterior
trabajo de José Luis Gutiérrez Molina, siendo ambas búsquedas infructuosas. Nos
decidimos entonces a profundizar un poco más y acceder a los archivos. Nada. No
nos han dado resultado los libros de registros de enterramientos del Cementerio
de Cádiz (8), ni la base de datos de El Penal del El Puerto de Santa María (9).
Al desconocer domicilio de nuestro personaje hemos seguido ampliando la
búsqueda hasta la cercana localidad de San Fernando, en la cual, semanas atrás
se ha presentado una nueva publicación de Miguel Ángel López Moreno sobre los
años de la República, golpe y posterior represión en dicha localidad. Tampoco ha
habido suerte. ¿Qué pudo ocurrir? ¿recordaría Mercedes Formica mal dicho
nombre? ¿Sería un dato erróneo provocado por el paso del tiempo? (10)
De
nuevo a las Memorias: `Visto y vivido´
La
vida de la autora a raíz del golpe de Estado del 18 de julio de 1936 se conoce
bastante mejor. La sublevación militar sucede cuando vive con su familia en
Málaga. Como decíamos en una nota al principio, unos años antes ha comenzado
sus estudios universitarios y desde 1933 está afiliada a Falange. Málaga se va
a mantener fiel al gobierno republicano por lo que Formica no se encuentra muy
segura en la capital andaluza. Tiene unos 23 años. Por suerte entre las obras
que publicó décadas después se encuentra otro libro de memorias: Visto y vivido. En dicha publicación relata sus vivencias durante la República, golpe y
primeros compases de la guerra (11). ¿Hará mención al operario Rakú? Vamos a
comprobarlo.
Portada de ´Visto y vivido´ (1982).
Tras
una rápida ojeada a un ejemplar que se encuentra depositado en la biblioteca
municipal Celestino Mutis, vemos como la autora repite prácticamente la misma
descripción. Puede que `La infancia´ sea una ampliación del primer apartado
-el dedicado a su vida en Cádiz-, y que el germen esté en `Visto y vivido´. O,
¿por qué no? `La infancia´ fuera un manuscrito anterior y no viera la luz hasta
unos años después que las memorias completas. Fuera como fuese, Formica, en
esta ocasión, encuadra el baile del tango gaditano en los bautizos de entonces
y cómo, con ellos o sin ellos, cualquier momento era bueno entre la vecindad
gaditana para marcarse, si me permiten la expresión, “una pataita”.
No
obstante, en `Visto y vivido´, al llegar el discurrir bélico arrancado a
mediados de 1936, ¡oh, sorpersa!, la autora regresa a nombrar a nuestro
personaje. La obra está escrita décadas después de dicho acontecer histórico
por lo que lo hace con mesura, sin el acaloramiento de dicha situación. Pero
también no es menos cierto, que el contexto ha cambiado, e incluso la propia
Mercedes ha podido cambiar en su pensamiento. En una línea muy parecida a otros
coetáneos que en su madurez pusieron en negro sobre blanco sus vivencias,
intenta igualar a las víctimas de la represión de retaguardia en zona golpista,
así como las del lado del gobierno legal republicano. Nos habla de aquellas
madres que sufrieron el dolor que trae la pérdida de un hijo, vislumbrando
(¿justificando?) dos tipos: las de primera -madres de hijos/as asesinados por
la represión-, y las de segunda -madres de los ejecutores asesinos-. Formica
nos da una serie de nombres en recuerdo de esas madres de “primera” de ciudades
como Málaga, para la retaguardia republicana, así como Granada, Sevilla o
Cádiz, para la retaguardia sublevada. Y para Cádiz recuerda a Jesús Sáez, Rakú.
Planteamientos aparte que desarrolla la autora en su momento -y que son muy
significativos del tiempo en que se escribió la obra (12)-, por segunda vez lo
nombra, lo tiene presente. Pero habrá una nueva y, hasta donde sabemos, última
ocasión.
Nos
volvemos a poner en situación. Unas páginas más adelante, Mercedes y su familia
han conseguido huir de la Málaga republicana hasta llegar a la Sevilla de
Queipo de Llano. Su papel en la Falange -y más concretamente en la Sección
Femenina (13)-, es bien clara. Si es necesario visitará zona de trinchera como
ocurre en el asedio a Ronda por parte de las tropas sublevadas al mando de
Enrique Varela Iglesias:
“Las tropas nacionales tomaron al poco tiempo
la ciudad [Ronda], y la que había
sido delegada de la SF (sic) envió
recado […] para saber si Pilar
comprendía su situación. Con el propósito de darle la bienvenida, fui a
recogerla a las mismas trincheras, defendidas por la Bandera Zamacola, que
mandaba Stanislao Domecq.”
Y a
continuación un postrero dato sobre Rakú que, de forma involuntaria o no, puede
dar muchas claves sobre el final de nuestro personaje:
“De nuevo en Sevilla, el dolor de los amigos
muertos en el frente, los dramas de los más desamparados. El fusilamiento de
Rakú, cuando estábamos en Málaga…”
Vamos
concluyendo
Por
lo tanto, de ser cierta toda esta historia incluida de manera dispar en las
Memorias de Mercedes Formica llegamos a las siguientes conclusiones. El
asesinato de Jesús Sáez (a) Rakú sucedería entre la toma de la ciudad de Cádiz por
los fascistas y la huida de la familia de la autora de Málaga fechada el 24 de
septiembre. Es decir, nos encontramos en los primeros instantes de la Guerra
Civil que se ha iniciado con el fracaso del golpe de Estado del 18 de julio.
Desconocemos las circunstancias que rodearon el asesinato de Rakú pero es
bastante evidente que se sitúa en el llamado Terror caliente, dicho de otra
manera, entre la multitud de detenciones y simultaneas o posteriores
desapariciones incontroladas que sacudieron ciudades y pueblos de la
retaguardia sublevada. No debemos pasar por alto el detalle que indica que el
fusilamiento sucede cuando se encuentra todavía en Málaga. El dato nos habla
de, a pesar de las circunstancias de la guerra, la incomunicación, la censura
en la prensa, etc. llegaban, de alguna forma, noticias del otro lado del
frente. ¿Sería muy descabellado pensar que alguno de los huidos de Cádiz a
Málaga llevara la noticia hasta toparse con Formica? Al fin y al cabo, la
sierra norte gaditana, así como la propia provincia de Málaga se había
convertido en refugio para las personas que huían de los fascistas alzados en
armas en Cádiz. También creemos digno de destacar por parte de la autora la
capacidad de respuesta y/o acción, o el intento al menos, al tener conocimiento
de la desgracia: “¿Y no se puede hacer
nada por él? ¿No podemos salvarlo?”. En cierto modo, aunque en el relato primigenio
nos dibujó a una niña que preguntaba a sus mayores, la realidad era bien
distinta. Como señalamos en el verano-otoño de 1936 Formica contaba ya con 23
años, llevaba tres afiliada a Falange y, por qué no, desarrollaba alguna labor de
sabotaje en la Málaga leal a la República de donde, como vimos, se evadió a
Sevilla donde se encontró a salvo. Por lo tanto, si bien, los distintos
escritos apuntan admiración hacia el operario apodado Rakú, también es cierto
que se desprende pesar por la pérdida, así como incapacidad para resolver la
situación. ¿Hasta qué punto la interrogación “no podemos salvarlo” va dirigida
a sus mayores? ¿Quizás a sus superiores de rango falangista? ¿A altos mandos militares
sublevados o golpistas? (14). Temo que estas preguntas quedarán sin respuesta.
No obstante, me sigo cuestionando lo siguiente. De existir Jesús Sáez (a) Rakú,
¿dónde fue a parar su cuerpo?
Posible
hipótesis
Habiendo
consultado las distintas bases de datos de historiadores y entidades de la
bahía de Cádiz, así como libros del Cementerio de la ciudad, al cerrar aún más
el círculo de la fecha del asesinato -ya hemos comentado que debió ser anterior
a la huida de Formica de Málaga-, y conociendo el dato que nos indica que en el
Cementerio de San José de Cádiz se enterraron, aproximadamente unos ochenta
individuos asesinados sin identificar (de los cuales treinta y ocho lo hicieron entre el 22 de julio y el 20 de
septiembre), no nos parece desatinado pensar que el operario conocido
como Rakú fuera una de dichas personas. Tras encontrar la muerte en una ejecución
extrajudicial en uno de los siguientes parajes del término municipal de Cádiz
(playa de Puntales, alrededores de la plaza de Toros, foso de Puerta de Tierra
o Avenida Duque de Nájera), su cuerpo, finalmente pudo ser arrojado a la fosa
común de dicho cementerio. Fosas en las que, casualmente, en estos tiempos se
está trabajando para exhumar a dichas personas represaliadas y poderle dar
digna sepultura. Pudiera ser.
Mientras
tanto continuaremos nuestra labor. Rakú no es más que un grano de arena en una
inmensa playa. Y según las declaraciones de Mercedes Formica, trabajador
voluntarioso, ciudadano sociable, y por qué no, -nos gusta pensar que-
comprometido con las ideas de libertad y progreso. Maravillosas Memorias, ¿no
opinan los mismo? Volvamos a escuchar en su honor ese tango gaditano que con
tanto arte bailara y que tan bien nos describió Formica: “Catalina mía” el que
por cierto tanto se versionó, y se sigue versionado, en el flamenco.
* * *
(1) El profesor Manuel Ramos Ortega ya hizo un análisis de dicha obra dando buena muestra de cómo pueden servir de estudio este tipo de escritos. En este caso, por ejemplo, para el análisis de una clase social determinada: la burguesía. En Estudios de literatura española contemporánea. Universidad de Cádiz. Cádiz, 1991. Págs. 105-132.
(2) Según
algunos investigadores este tipo de documentos bien podría denominarse como
“autobiografía cultural”. En RUIZ FRANCO, R. “Pequeña historia de ayer: la
memoria histórica a través del testimonio de Mercedes Formica”. En Trocadero nº16, 2004, Universidad de
Cádiz. Pág. 20.
(3) Cádiz
(1913) - Málaga (2002). Hija del ingeniero José Formica y Amalia Hezode, disfrutó
de una infancia acomodada gracias a la posición de su padre. Poco después
marcharían a Sevilla donde comenzaría sus estudios universitarios, así como su
afiliación a Falange Española. Su vida quedó marcada por la separación de sus
padres. Tras la guerra civil continuó sus estudios siendo una de las pocas
mujeres que durante los años 50 ejerció la abogacía.
(4) En
el que creemos único análisis literario sobre`La infancia´ de Formica, Jesús Sáez “Rakú”
no atrajo el interés del autor. En el amplio apartado dedicado a la vida y
hábitos cotidianos, al tratar a la servidumbre y al proletariado se limita a
describirlo así: “…viejo y un tanto estrafalario sirviente…”. En RAMOS ORTEGA,
M. op. cit. Pág. 120.
(5) El
domicilio familiar de los Formica-Corsi Hezode era avenida Wilson nº82-actual Benito Pérez Galdós-,que
coincidía o colindaba con la fábrica de Gas de la Compañía Lebón de la cual
José Formica trabajaba con ingeniero. En ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL de CÁDIZ (a partir de ahora AHMC), Padrón de 1935, Libro 3.656.
Este dato también lo corrobora el profesor Miguel Soler Gallo en “Diez años sin
Mercedes Formica” en Diario de Cádiz,
30 de abril de 2012.
(6) No
deja de ser curioso como un par de siglos atrás los viajeros ingleses también
anotaban lo “indecente” de los bailes que la gente humilde de Cádiz exhibía en
plena calle. Ver el caso de Henry Swinburne y el manguindoy. En OSUNA GARCIA, J. Cádiz, cuna de dos cantes. Quorum.
Cádiz, 2002. Págs. 91 y 92.
(7) En
realidad, el original Ra-Kú no venía de la India sino de Japón. Había nacido en
1881 y todavía siendo adolescente ya practicaba el jiu-jitsu. Con el nacimiento
del nuevo siglo comienza a realizar distintas giras por España y Portugal,
habiendo pasado previamente por Inglaterra. En el verano de 1910 llegó a Cádiz
donde llevó a cabo su exhibición en el Teatro Principal. Allí se enfrentó al
entonces célebre Manuel Pichardo en tres minutos. Como venía siendo habitual en
días posteriores se repetiría la escena con voluntarios donde, se supone,
subiría nuestro personaje Jesús Sáez. “Ra-kú en Cádiz” en Diario de Cádiz, 22 de junio de 1910; también en CASTIÑEIRA, A. M. “Rakú, el pequeño japonés
invencible” en La Voz de Galicia, 11
de febrero de 2017.
(8) AHMC,
Libros de enterramientos de 1936 a 1939.
(9) Se
encuentra en el ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÁDIZ.
(10) Los
historiadores más críticos con la utilización de dicha fuente posiblemente se
inclinen por esta cuestión. Y debemos de tenerla muy en cuenta. La mente, en
multitud de ocasiones juega malas pasadas. En el caso de Mercedes Formica
tenemos por ejemplo el dato que ella nos proporciona y que señala 1944 como el
arranque de su dirección en la revista Medina. Sin embargo, la información
interna de la SF, así como los propios números de la publicación lo desmienten
y señalan como 1941 año del inicio de dicho trabajo por parte de la falangista.
En BARRERA LÓPEZ, Begoña. La Sección
Femenina (1934-1977). Historia de una tutela emocional. Alianza Editorial.
Madrid, 2019. Pág. 119.
(11) En
palabras de la propia Mercedes: “nuestras
actividades políticas se limitaron a buscar refugio a los camaradas
perseguidos, a esconder o difundir propaganda, a visitar presos y familiares, a
estar presentes en las misas de los caídos”. En FORMICA, M. Visto y vivido, citamos por BARRERA, B. Op. Cit. Pág. 42.
(12)Mientras
La infancia se publicó en 1987, Visto y vivido lo hizo en 1982, por lo que,
presumiblemente ambas obras fueron escritas en el Tardofranquismo y en los
llamados años de la Transición.
(13)“A las [actividades] habituales, se sumaban ahora la confección de camisas y brazaletes, el
reparto de folletos de propaganda o convencer a los pudientes de que era
preferible renunciar, en parte, a lo que tenían, e implantar la justicia social”.
En FORMICA, M. Visto y vivido,
citamos por BARRERA, B. Ibidem.
(14)De
hecho, no sería la única vez que Formica, según sus declaraciones, lo hiciera. A
salvo, en Sevilla, se interesó por su profesor el socialista Luis Rufilanchas.
Se acercó al cuartel de Queipo de Llano y terminó teniendo una discusión con un
asesor jurídico que había sido pasante de Manuel Blasco Garzón. Sus intentos
fueron inservibles. Rufilanchas ya había sido asesinado en La Coruña.
La pasada primavera editamos desde la Asociación Cultural y Universitaria Ubi Sunt? un nuevo libro que lleva por título "Estado, Educación y Poder. De la Restauración Borbónica al Primer Franquismo en la provincia de Cádiz". La obra es producto de un par de congresos celebrados entre 2010 y 2012, así como de algún texto más incorporado a posteriori. En los primeros compases del verano que ahora acaba, lo presentamos en El Puerto de Santa María y en Arcos de la Frontera. A continuación os dejo el índice con el contenido:
Portada del libro.
1. Introducción por Santiago
Moreno Tello y Angel Quintana Fernández.
2. La enseñanza en la
Andalucía de la Restauración. Un enfoque de género por
Juan Gómez
Fernández.
3. Bibliotecario, político y revolucionario: Francisco Gutiérrez Oñate y la sociedad «La
Cultura» de Prado del Rey
por Fernando Romero Romero.
4. La colonia escolar obrera jerezana en El Puerto de Santa
María (1920-1936). Sindicalismo y pedagogía por Ángel Quintana
Fernández.
5. Las políticas educativas en el Arcos de la
Frontera de la Segunda República. De la creación de escuelas al Museo
circulante de las Misiones Pedagógicas (1931-1934) por Antonio Ortega
Castillo.
6. El expurgo de las
bibliotecas durante la Guerra Civil. La biblioteca municipal de Chipiona
por Sebastián Guzmán
Martín.
7. Educación y Guerra
Civil: la represión del magisterio y del profesorado por
Manuel Santander
Díaz.
9. Continuar con la enseñanza
de la República por un cercano retorno o la educación en el exilio de 1939.
México y Emilio Prados por Ana Martínez García.
10. La educación durante el Franquismo. Un acercamiento desde la
teoría y la práctica en Conil de la Frontera por Virtudes Narváez Alba.
* * *
Fernando Carlos Terry Cuvillo retratado por Torres Brú. Presidente de la Diputación de Cádiz en 1938 y Juez Instructor del expediente que trata el capítulo.
Por mi parte aporto un capítulo que escribí mientras daba los últimos retoques a mi tesis doctoral, si mal no recuerdo, allá por finales de 2014. Siempre me ha llamado la atención que, en nuestra provincia, las derechas -durante la II República, Golpe de Estado, Guerra Civil y Primer Franquismo- en su relación con el poder, así como entre ellas mismas, han pasado casi desapercibidas para la investigación. Por otro lado, hace muchos años -diría que una década- en el Archivo Histórico de la Diputación de Cádiz, me topé con un expediente de depuración un tanto inusual. O eso me pareció en aquel momento. Nos situamos:Navidad de 1938. Un grupo de
asilados del Hospicio de Jerez de la Frontera asisten, junto con
celadores, a visitar el típico belén que, por esas fechas, ha expuesto la
Organización de Juventudes de la Falange jerezana en su local. Al terminar la visita
un niño -José Romera-, al grito de "arriba España" clama
"abajo". Comienza en aquél instante un duro enfrentamiento entre
falangistas y requetés de la localidad que terminará con apertura de
expedientes y la supremacía de los primeros sobre los segundos en la provincia
de Cádiz. Es un caso, a pesar de lo "berlanguiano" -si se me permite la licencia-, de ejemplo de choque de intereses entre ambos sectores de los sublevados: falangistas y carlistas. Enmarcado dentro de un tiempo donde la unificación (FET de los JONS) se ha hecho efectiva -en teoría-, sin ser real en la práctica como vemos en el capítulo. Y sin olvidar el contexto del mundo educativo, aunque éste no sea más que una excusa por alcanzar cotas de poder. Espero os parezca interesante. Os lo podéis descargar de mi página de Academia.edu:
Desde la semana pasada el Aula Itinerante de Memoria Histórica y Democrática `Carlos Perales´ se encuentra en San José del Valle. De hecho la exposición `Conociendo la Memoria...´ se podrá visitar en el patio de su ayuntamiento hasta mañana martes 2 de abril. En una de las idas y venidas al Valle, mientras cruzaba La Barca de la Florida, me topé con la siguiente señalización:
Señalización en La Barca de la Florida: José Antonio a 4 kilómetros.
¿José Antonio? ¿De verdad? ¿En pleno año 2019 y la comarca de Jerez tiene una barriada rural que homenajea al fundador de la Falange Española? Tranquilidad. Cualquiera que busque algo de información en las redes podrá comprobar que en la web del ayuntamiento de Jerez dan como nombre a la población Majarromaque. ¿Dónde y por qué surge Majarromaque? Pues es una de esas poblaciones rurales que a mediados del siglo XX el Franquismo creó en distintos puntos del país. Muchas familias aceptaban marchar a cambio de una casa y una parcela de tierra. Hasta Majarromaque llegaron medio centenar. Lo que no se suele contar muchas veces es que al principio estas familias tuvieron que vivir durante años en barracones. En muy malas condiciones. Incluso como ayer nos recordaba un artículo en El País: madres daban a luz sin ningún tipo de ayuda y las familias dormían junto a vacas o yeguas.
La cuestión es que la finca donde se asentó el poblado se llamaba así: Majarromaque. Sin embargo las autoridades franquistas decidieron que no, que mejor llamarla José Antonio. No obstante la curiosidad me pudo más y di un paseo por la pequeña localidad donde destacan algunos edificios como la iglesia o Correos.
Plaza Mayor de Majarromaque con la iglesia a la izquierda de la fotografía.
El entorno natural es digno de visitar, muy cercano a la Junta de los Ríos. Incluso está muy cerca de la yeguada del Cortijo de Vicos que por cierto fue campo de concentración durante los primeros años de la dictadura. Ahora bien, ¿se mantiene entre la vecindad el término José Antonio o ha pasado al olvido y le llaman Majarromaque? Pues después de ver el letrero con la distancia desde La Barca, y a pesar de lo que indica la web del ayuntamiento de Jerez... no queda muy claro. A través de la visita se puede comprobar que la asociación de vecinos opina lo siguiente:
Fachada de la AAVV de Majarromaque.
Lo mismo ocurre con el Hogar del Pensionista a escasos metros:
Placa sobre la puerta de entrada al Hogar del Pensionista. Inaugurado en 1999 por Pedro Pacheco.
Incluso la juventud, declara su parecer. A la entrada a la plaza de la Libertad un pequeño graffiti lo indica: "Jerez rural es total. Majarromaque".
Jerez rural es total. Majarromaque. Plaza de la Libertad.
No obstante hay otros lugares donde se mantiene el nombre primigenio con el dictatorial. Lugares tan importantes como la propia entrada a la barriada jerezana cuando se llega desde La Barca:
Entrada a Majarromaque - José Antonio.
Pero lo que más me llamó la atención fue una próxima actividad religiosa que se vivirá en Majarromaque esta próxima semana. Se trata de un Vía Crucis que, supongo, se enmarca en los tiempos de Cuaresma que vivimos, muy cercanos a la Semana Santa. Lo organiza la propia parroquia y ¡oh! sorpresa: para ellos queda claro que el nombre de la barriada no es otro que José Antonio. Y dejamos Majarromaque entre paréntesis.
Cartel anunciador de un Vía Crucis en Majarromaque.
A estas alturas que se hagan cuantas expresiones religiosas por la vía pública es algo bastante común. En la propia Cádiz hay procesiones todo el año. Por ahí no voy a pronunciarme. Aunque a veces se interrumpe lo que es la propia circulación por las calles. Pero oye, si son felices así, demostrando su fe en público... yo pienso que esta cuestión debe quedar para la intimidad pero bueno... La cuestión es otra. Es evidente que para la Agrupación Parroquial el nombre de la barriada es José Antonio. Deben de saber que están incumpliendo la ley. Que no es cuestión de querer cambiar la Historia como alguno grita una y otra vez cual mantra. Primo de Rivera está en los libros de dicha materia e incluso piezas de interés vinculadas a su persona pueden observarse en los museos y centros de interpretación. No obstante, los lugares y nombres públicos de cualquier país, incluido un país democrático como España, no pueden concebirse con el nombre del fundador de un partido fascista como José Antonio. Y mucho menos cuando fue un antojo llamar a Majarromaque así, por el capricho de los representates, nada más y nada menos, que de una sangrienta dictadura. Viva siempre la campiña jerezana y sus gentes, pero que vivan en las mejores de las condiciones en lugares cuyo nombre son como Majarromaque.
No deja de ser gracioso que a la salida de la barriada un fiel perrito salió a nuestro encuentro ataviado con su uniforme-collar con los colores de la patria. Con gran templanza y mirada marcial posó orgulloso a sabiendas que defiende las calles de José Antonio de los viles extranjeros soviéticos. (Nótese la carga gaditana en estas últimas líneas, lo digo por los lectores más sensibles).
¡Hasta siempre Majarromaque! O debería decir ¿José Antonio?
Francisca Marín en el centro con sus hijas en el entierro de uno de sus hijos asesinados.
Publicamos días pasados en La Voz del Sur un nuevo artículo sobre Juan y Manuel Caro Marín, los hermanos asesinados por Manuel Bermúdez, falangista de Barbate, a pocos días del golpe de Estado de 1936. Se ha editado en dos partes:
Se presenta el nuevo libro de Álvaro Castro Sánchez mañana jueves 24 en Cádiz y el viernes 25 en Jerez. Aquí la columna sobre el mismo que he publicado en La Voz del Sur: La utopía reaccionaria (23/05/18).
Cuando planificábamos las bases de 1d3milhistorias a finales de 2015, una de nuestras intenciones era, llegado el momento, dar el salto a nuestra provincia. Nadie duda del potencial de su patrimonio; no se entiende la historia de Cádiz capital sin el resto de municipios y localidades que la conforman; y además teníamos una serie de investigaciones -e incluso algunas se habían publicado-, que pedían ser trasladadas al formato "ruta".
Pues este fin de semana, por primera vez, desembarcamos en un municipio de la provincia. Y en uno de los más jóvenes, a pesar de su extensa y dilatada historia: Barbate. Se cumplen 80 años de su Segregación respecto a Vejer de la Frontera. Sucedió en 1938, en plena Guerra Civil. No obstante su independencia no fue fruto de una idea fraguada durante la contienda. Todo lo contrario. Desde años atrás muchos hombres venían reclamando mejoras para la abandonada aldea entre ellas ser independiente.
Estos dos primero pases serán gratuitos. Se hacen en colaboración con el Ayuntamiento de Barbate. Además llevamos trabajando desde hace meses con uno de los mayores especialistas en la localidad gaditana: el periodista Luis Rossi que queda integrado, de esta manera, en nuestro equipo.
Os dejamos la volatina digital con toda la información. Este fin de semana acércate a Barbate. Conocerás una interesante historia y un patrimonio oculto que representa de manera extraordinaria la primera mitad del siglo XX. El Conde de Barbate, el Consorcio Almadrabero, José Miranda de Sardi, Francisco Tato Anglada o Agustín Varo son algunos de los protagonistas. ¡Te esperamos!
El próximo martes 19 de septiembre a las 19´30 h. en el Multicines Al-Andalus El Centro y dentro de la 49º edición del Festival de Cine Documental Alcances se proyectará el documental "Tres días de julio". Se enmarca en el ciclo `Exilios de ida y vuelta´ que la organización ha preparado y donde podremos disfrutar de siete largometrajes de producción francoespañolas. Para los interesados en asistir recordar que "Tres días de julio" se proyectará en sesión doble junto con el documental "Luisa Rendón: la utopía truncada".
Las entradas se adquieren en taquilla, hay descuentos para estudiantes, desempleados/as y jubilados/as, así como abonos para asistir a distintas proyecciones.
Tuve el placer de guionizar "Tres días de julio" a la par que trabajar con el personal del Servicio de Vídeo de Diputación de Cádiz -a destacar Fernando Santiago, Salva Celada, Joaquín Malia, Cela Gatracos, Pepe Baena, Rafa Guerrero o Abraham Fernández-, entre 2015 y 2016. En la cinta, de algo más de cincuenta minutos de duración, se expone lo sucedido en Cádiz entre el 17 y el 19 de julio de 1936 cuando arrancó un golpe de Estado, por parte de algunos militares, contra el gobierno legítimamente elegido a través de las urnas unos meses antes. La capital gaditana fue uno de los principales objetivos de estos. Para ello contamos más de media docena de historiadores, familiares de represaliados, así como con tres testigos directos de aquellos fatídicos sucesos.