jueves, 9 de octubre de 2014

El Penal de El Puerto de Santa María, Lugar de Memoria

Señalización como Lugar de Memoria
de El Penal. Foto: A. Quintana.
Después de nombrarse en la provincia de Cádiz (y Málaga), por la Dirección de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía, `Lugar de Memoria´ el Cortijo del Marrufo y Valle de La Sauceda -así como otras zonas en distintos puntos de la geografía andaluza-, el pasado martes 7 en El Puerto de Santa María se ha designado un nuevo Lugar: el Penal.


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Siempre en el imaginario colectivo del pueblo, y tan arraigado ya desde finales del siglo XIX, el Penal de El Puerto de Santa María fue centro de opresión de centenares de españoles durante la Restauración Borbónica. Tanto fue así que, una vez exiliada la Monarquía en la década de los años treinta, Joaquín de la Oliva y Juan Mostazo Morales compusieron la copla titulada "Carceleras del Puerto":


Mejor quisiera estar muerto,
mejor quisiera estar muerto,
que preso para toda la vida,
en ese penal del Puerto,
Puerto de... Puerto de Santa María...

Una copla que fue utilizada en 1939 para la película `Carmen la de Triana´, dirigida por Florián Rey e interpretada por Imperio Argentina. Un film que tuvo su versión alemana, grabada a la par, y que inspiró años después a la cinta `La niña de tus ojos´(Fernando Trueba, 1998).



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Para todo aquel interesado en la historia del recinto penitenciario, a groso modo, hay dos publicaciones bien interesantes. Por un lado tenemos El Penal de El Puerto de Santa María (1886-1981), una autoedición de Manuel Martínez Cordero que alcanzó dos ediciones entre 2004 y 2005. Prologado por Marcos Ana, es un buen libro de divulgación, con una edición agradable a la lectura y un profuso número de imágenes. Por otro lado, y aunque éste no lo contemplo en mi "biblioteca", por aquella misma fecha se publicó un libro colectivo dirigido por Carme Molinero -entre otros-, donde aparecía un capítulo dedicado al Penal de El Puerto durante la Posguerra. Lo firmaba Daniel Gatica Cote y su buen hacer en distintos trabajos de investigación histórica sólo indican que es un texto muy recomendable.

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Celda del Penal. Foto: A. Quintana.
A partir del 18 de julio de 1936 el Penal se transformó, todavía más si cabe, en un lugar terrorífico donde inocentes de todos los lugares de la provincia eran hacinados. Por la noche sucedían las terribles sacas que, todavía hoy, quedan sin esclarecer. Durante los primeros meses, tras el golpe de Estado, si bien había conocimiento por parte militar de los asesinatos que se producían, no ocurría lo mismo con el lugar donde se llevaban a cabo, a la vez que también se desconocía donde quedaban depositados los cadáveres. El término municipal de El Puerto de Santa María, o Puerto Real, fueron testigos de aquella barbarie y aun, hoy día, desconocemos que aconteció con los cuerpos de multitud de gaditanas y gaditanos que dieron con sus huesos en las infrahumanas celdas del Penal.

Junio de 2010. Acto de homenajea a las víctimas del
franquismo en el Cementerio de El Puerto. Foto: S. Moreno.
En los primeros meses de 1937 comenzaba a funcionar la Justicia Militar franquista de manera "legalizada". Continuaron los fusilamientos entre los presos del Penal con la diferencia de que ahora lo hacían con una condena a muerte bajo el brazo. Estos asesinados eran enterrados, en la inmensa mayoría de los casos, en el Cementerio de El Puerto. La manera caótica en la que fueron inhumados en fosas, y posteriores obras realizadas en las distintas sepulturas, hacen muy dificultoso cualquier intento de recuperación de los restos de los presos de El Penal. Al menos eso indicaron, en más de una ocasión, los responsables del Negociado de dicho Cementerio que pertenece al Ayuntamiento de El Puerto de Santa María.

Brazos en alto en el patio
del Penal.
Igualmente sucedió con los presos que fueron encarcelados una vez finalizada la guerra. Sin embargo, en estos casos se les sumaba el atenuante de que muchos venían desde lugares muy lejanos. Lo que se ha llamado el "turismo penitenciario". Alejados de sus familias que podían, en cierto modo, ayudarles a resistir ante la penosa situación que las autoridades los mantenían, su supervivencia se hacía muy complicada. A continuación traemos un par de historias rescatadas de los fondos del Penal que se custodian en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz (a partir de ahora AHPC) y que son buena muestra de ello.

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Gregorio Vaquero Sanabria había nacido en Villamesías, un pequeño pueblo de apenas medio millar de habitantes de la provincia de Cáceres. Era labrador y pertenecía a la UGT. Tras el 18 de julio de 1936, en las cercanías de la localidad se vivió una intensa "batalla" entre los golpistas -encabezados por el Capitán de la Guardia Civil Manuel Gómez Cantos-, y milicias leales a la República. Conocida como la "Emboscada de Villamesías" supuso la derrota de los segundos y el afianzamiento del violento Gómez Cantos en la zona (1). Meses después Vaquero Sanabria fue detenido tras asistir a un bautizo el 7 de enero de 1937. A los pocos días una vecina lo denunció 
Capitán de la Guardia Civil
Manuel Gómez Cantos.
ante el Jefe Local de Falange. Llevado finalmente a Trujillo se le abrió Causa (459/37) para lo cual se tomó declaración a varias vecinas, al padre del cristianar -el soldado Francisco Vaquero-, al alcalde impuesto por los golpistas -Pedro Valares Sanz-, y al párroco Antonio Sayeral Cruz. Entre las acusaciones que se le planteaban estaban el haber opinado sobre la posible toma de Don Benito, de la cual al parecer dijo no sería tan sencilla como la de Villamesías (2). A esto se le sumaba su posible vinculación con sindicatos y partidos de izquierda. Quedaba claro que la figura de Vaquero Sanabria molestaba a las nuevas autoridades fascistas. No es cuestión baladí que los declarantes fueran representantes del nuevo orden: Falange, poder eclesiástico y el nuevo poder municipal. 


Gregorio fue condenado en Trujillo a treinta años de prisión por “proferir gritos e inconveniencias contra el Ejército”. De allí fue conducido al lejano Penal de El Puerto de Santa María donde fallecería el 31 de mayo de 1941 por un “síndrome carencial”. Algo muy común si tenemos en cuenta, por un lado, las malas circunstancias en las que se encontraban los presos. Y por otro el hecho de que su humilde familia -de la cual la "justicia franquista", aunque conocía el dato de que estaba casado, ni se molestó en preguntar el nombre de su esposa, así como si tenía hijos-, se hallaba a casi 400 km. de distancia con la imposibilidad de prestarle una mínima ayuda. 

La hipocresía e ineptitud de la nueva justicia franquista era de alto voltaje. Dos años después del fallecimiento de Gregorio, en 1943, llegaba a la prisión un telegrama donde se le proponía libertad condicional y reducción de pena a seis años de cárcel. 


Telegrama solicitando tramitación de libertad condicional para Vaquero Sanabria. AHPC.
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Sin dejar de lado estas características de dicha justicia nos centraremos ahora en la historia de José María Heras Monterrubio, el cual tras ser detenido y encarcelado tuvo que esperar a la pantomima del juicio durante tres años (3).

En plena y dura Posguerra de hambre y miseria, Heras Monterrubio, era vecino de Marmolejo, provincia de Jaén. No obstante, había nacido el 21 de Enero de 1906 en Granja de Torrehermosa, provincia de Badajoz. En el momento de su detención, el 9 de abril de 1941, era ganadero, vivía en la calle Calvario 59, y estaba casado con Juliana Rodríguez Díaz. Tenían un hijo y dos hijas, sabía leer, escribir y no presentaba antecedentes penales.

El motivo de su detención no queda, todavía hoy, dilucidada del todo. Aunque para el juez franquista que lo condenó (¡en 1944!), a través de un Juicio Sumarísimo de Urgencia (491/41) a treinta años de prisión, estaba todo bien claro: 


Portada del expediente de J. Mª
Heras. AHPC.
"los tres encartados de ideología izquierdista, pero sin actuación destacada en la tiranía marxista, la noche del once de marzo de mil novecientos cuarenta y uno, se presentaron provistos de disfraces, en unión de Juan Catalán Molina, declarado rebelde, en el Cortijo de Los Alamos, diciendo que abrieran a la Guardia Civil, llevaban escopeta y pistola y una vez en el Cortijo, encerraron a la dueña, cuatro hijos menores, y un criado en la cuadra, se dedicaron a registrar a todas las dependencias, llevándose seis jamones, sesenta kilos de harina, un reloj despertador, unos zapatos, unas medias y dos sacos vacíos, que utilizaron para el transporte de la harina, doce panes y una arquilla pequeña con documentos, todos valorados en unas cuatrocientas ochenta pesetas […] debemos condenar y condenamos a los procesados a la pena de reclusión perpetua, como autores de un delito de adhesión a la rebelión militar…".

El relato es de lo más sorpresivo. Del mismo se desprende que ni José María, ni los otros dos encartados -de los que hablaremos luego-, tenían vinculación política alguna. De haber sido así bien que se hubiera aireado en la sentencia como vimos con el caso de Vaquero Sanabria. Y también nos situamos en un atraco a un Cortijo. Dato curioso porque en la ficha personal de Heras Monterrubio aparece como "ganadero". ¿Qué hace una persona vinculada a estas labores asaltando un cortijo? Para intentar esclarecer este dato nos tenemos que situar en el momento: los maquis en la provincia de Jaén.

Los supuestos compañeros de José María fueron Juan Yelamo Rojo y Antonio Arévalo García. Tras consultar con los historiadores Luis Miguel Sánchez Tostado y Santiago de Córdoba Ortega, ninguno ha vinculado en sus investigaciones a Heras Monterrubio con las distintas partidas de maquis estudiadas en Sierra Morena o Sierra Sur (4). Eso sí, Sánchez Tostado indicó lo siguiente: 

"...concretamente Antonio Arévalo García, sospecho que era hermano de Baldomero Arévalo García (a) Buengusto", socialista natural de Huélago (Granada) pero vecino de Marmolejo que huyó a la sierra al concluir la guerra uniéndose a la partida de Francisco Osuna Galiot (a) Vidrio", cuyos componentes fueron en sus inicios casi todos ellos vecinos del citado municipio. Por ejemplo Vidrio, Buengusto, El Portugués, Periquito el de la Concha, Sevillano padre, Sevillano hijo, etc. Baldomero Arévalo (a) Buengusto fue muerto en una emboscada de la Guardia Civil en el cortijo "Loma Candelas" del término de Marmolejo el 7 de enero de 1944 junto a otros tres guerrilleros más."

¿Qué puede significar esto? Pues cierta vinculación con el maquis de uno de los condenados y poco más. Y es que entre 1939 y 1942, aproximadamentehubo un buen número de huidos en la sierra, pero también, ante el grave estado de necesidad, multitud de asaltos a cortijos por jornaleros que unas veces se hacían pasar por guardias civiles, otras por falangistas y a veces, incluso, por guerrilleros de la República, sin serlo, con el único fin de proveerse de algunos víveres con los que calmar el hambre de ellos y sus familias. Y esto nos lleva a lo siguiente, ¿cuál es la versión familiar?

Aunque no es muy esclarecedora, bien vale para arrojar algo de luz a la historia (5). Al parecer, en 1941, Heras Monterrubio era capataz del cortijo ´Los arrastraos´ que se encontraba a 1 kilómetro de la fuente del Álamo -creo que no hay que confundir con Fuente Álamo en el municipio jiennense de Alcalá la Real-. Un buen día, jugando a las cartas junto a Yelamo y Arévalo, se apostaron que sí Heras perdía la partida daría facilidades para que asaltaran el cortijo donde trabajaba. Puede parecer una historia rocambolesca, pero la cuestión es que, fuera así o no, se dio el asalto. Fue la noche del 11 de marzo de 1941. Tras el mismo los dos asaltantes huyeron a Andújar donde intentaron vender el botín. Fueron detenidos y delataron a Heras Monterrubio que, finalmente, también fue arrestado. Se llevó a cabo un registro de su casa donde encontraron una escopeta, nada extraño entre los hombres del campo, que sirvió para incriminarlo, así como se apropiaron de las pocas pertenencias familiares. Sin embargo, debemos indicar que, para esclarecer el caso sería fundamental encontrar los documentos emanados por el Juicio Sumarísimo que, de existir, deben estar en el Archivo del Tribunal Territorial Militar Nº2 de Sevilla. Empezaba así un largo calvario para José María y su familia. 

Estando cumpliendo condena, Heras Monterrubio, en la Prisión Provincial de Jaén caerá enfermoEl 20 de Enero de 1946, se solicitó su destino de limpieza al Sanatorio de Cuellar. Según O.M. (sic) de 24 de Febrero de 1945 cumplía con todos los requisitos: 

"posee […] de Religión, Enseñanza Elemental, no tiene pasado comunista y ha tenido BUENA CONDUCTA”.

Actual estado del Claustro del Penal.
Foto: A. Quintana
Sin embargo, aunque aprobado el traslado al Sanatorio de Cuellar por su mal estado de salud, el director de la cárcel provincial –E. Carrasco-, firmó su conducción pero no a dicho sanatorio sino al Penal de El Puerto de Santa María. Según recuerdos familiares este hecho se debió al intento de extorsión sexual hacia la mujer del preso, Juliana Rodríguez, y su posterior negativa. Este tipo de circunstancia no debe extrañarnos. Más de una mujer tuvo que soportar este tipo de vejaciones por parte de las autoridades y personalidades franquistas (6).

Hasta el Penal fue conducido en mayo Heras Monterrubio donde fallecería en la enfermería el 9 de julio sin la ayuda médica suficiente y con su familia, totalmente desprotegida, a más de 300 kilómetros. 


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Los restos, tanto de Gregorio como de José María, se encuentran en una fosa del Cementerio de El Puerto. Así lo afirman las familias, las actas de defunción, así como los libros de enterramientos de dicha institución. 

El Penal, Lugar de Memoria.
El pasado martes, en el acto de nombramiento de Lugar de Memoria del Penal, entre otros representantes políticos se encontraba el alcalde de El Puerto Alfonso Candón. Según he podido leer en la prensa señaló "El Puerto y todos los que hemos nacido en otra etapa de la historia española creemos en la libertad, la justicia social y en los valores democráticos" (7). De vez en cuando, sólo de vez en cuando, cargos del Partido Popular se acercan a estos temas cuando, en un país normalizado y en democracia, debería ser lo normal. Siempre quedará para el recuerdo el caso del alcalde de Málaga y la exhumación del Cementerio de San Rafael -que por cierto podrían tomar nota en Cádiz capital-. El alcalde portuense, de momento, debería tomar carta en el asunto de las fosas del cementerio portuense. Y que el sentido homenaje del pasado martes no quede sólo en las declaraciones vertidas a un papel.

(1) ESPINOSA MAESTRE, F. La primavera del Frente Popular. Crítica. Barcelona, 2007. Pág. 175.
(2) De hecho la localidad extremeña no caería hasta año y medio después, en el verano de 1938. GARCIA GALLEGO, F. A. "Don Benito en la Guerra Civil Española" en Revista de Historia de las Vegas Altas, nº5, Diciembre 2013. Pág. 30.
(3) AHPC, Presos Penal Puerto de Santa María, Caja 29.303, Expediente 10.
(4) Vía e-mail 2 y 9 de febrero de 2009, respectivamente.
(5) Entrevistas realizadas vía telefónica con José María Heras Rodríguez el 9 de diciembre de 2008, 9 y 13 de marzo de 2009.
(6) TELLEZ RUBIO, J. J. "Cádiz, elegía de posguerra" en ALVAREZ REY, L. y MARTINEZ LOPEZ, F. (Coords.) Memoria viva de Andalucía. C&T. Málaga, 2011. Pág. 68. 
(7) Viva El Puerto, 7 de octubre de 2014.

4 comentarios:

  1. tengo de mi padre. durabte su estancia en ese penal en la represion franquista tanto un vale del penal como otro para el barbero con el sello del penal, y la historia de uno de los presos jovenes a quien le comunicaban la noche antes de morir y estuvo toda la noche intentando meterse por el boquete del retrete.

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    1. Estaría muy interesado en oir eras historias. Escríbame a santiago.moreno78@gmail.com

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    1. Las cunetas hablan por si solas. En cuanto al Penal del Puerto de Santa María, hubo que echarle huevos para derribarlo, pero se logró. Misión cumplida. Unos se dedican a levantar muros y otros a derribarlos.

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