lunes, 4 de noviembre de 2019

La trinchera infinita

Antonio de la Torre en `La trinchera infinita´ (2019).
Si hubo un tipo de represión franquista difícil de cuantificar y analizar, esa fue la de los llamados topos. Para los neófitos en la materia, o para los más jóvenes, hay que describirlos como aquellas personas que ante el miedo y el horror de ser capturados por los sublevados de julio de 1936, tomaron la decisión de ocultarse en vida. Hubo de todo tipo: escondites sencillos e improvisados como alacenas, armarios con doble fondo, baúles, aljibes... hasta que la imposibilidad de escapatoria y la presión sobre ellos y familiares aumentaba de tal forma que los escondites se perfeccionaban: se construían tabiques, puertas secretas, etc.

Como es de suponer su estudio es muy complicado porque apenas ha quedado rastro documental de dicha experiencia. Además, ha pasado tanto tiempo que las personas que lograron sobrevivir -hay casos de individuos escondidos más de treinta años-, ya han fallecido. Y aunque se de el caso de que queden descendientes debemos tener en cuenta que ya no son fuentes directas. No obstante, para un posible estudio también se podría recurrir a otras fuentes (documentales) como las memorias -en el caso de que alguno de ellos las hubiera dejado escritas-; o causas, diligencias o juicios de la Justicia Militar de la dictadura que se fueron aplicando a los topos que iban siendo capturados en sus escondites o de aquellos que se  entregaban a las fuerzas de orden público franquistas.

Edición de bolsillo de `Los topos´.
Aun así, a quien interese el tema no hay que olvidar que entre la basta bibliografía dedicada a la <<Guerra Civil>>, destaca una obra de 1977 firmada por los periodistas Manuel Leguineche y Jesús Torbado llamada precisamente `Los topos´. Y aunque se publicó por primera vez hace más de cuarenta años, ha tenido varias ediciones posteriores. A día de hoy no es complicado encontrar algún ejemplar en librerías de viejo.

Luego, además, en multitud de estudios -en distintas zonas del país y/o en diferentes niveles geográficos-, a buen seguro aparecen datos sobre episodios puntuales.

Dentro de mis investigaciones y estudios, a modo de ejemplo y sin ánimo de hacer un listado exhaustivo, recuerdo los casos de, al menos, un par de alcaldes del Frente Popular. José Camelo, de Conil de la Frontera, que tras varios años escondido en los campos de la localidad jandeña terminó pactando su entrega a la Guardia Civil, tras lo cual sufrió condena en las cárceles franquistas; o José de la Cruz, alcalde de Chiclana que tuvo el peor de los finales puesto que estando oculto enfermó y cuando, ayudado por familiares, se decidió a salir de su escondite murió camino a un hospital. La crueldad de la escena es máxima, más cuando se añade el dato de la profesión de dicho alcalde republicano: médico.

La ciudad de Cádiz, por su parte, fue muy proclive a que se dieran estas situaciones. Su posición geográfica, su carácter insular o el hecho de caer en manos golpistas en los primeros compases de la sublevación fueron algunos de los motivos que lo propiciaron. Ya lo indicó hace años la historiadora Alicia Domínguez cuando señalo, más o
Edición en pasta dura de `Los topos´.
menos, lo siguiente: "al caer Cádiz se cerró la Puerta de Tierra y la ciudad quedó convertida en una ratonera". Entre otros casos recuerdo el de Juan Girón Beret, afiliado al Partido Comunista y comparsista. Se escondía en el aljibe de su casa y en varias ocasiones, desde su escondrijo, oyó como los falangistas que le buscaban abofeteaban a su anciana madre, ya ciega, que se negaba a contar el paradero de su hijo. Finalmente fue detenido y sufrió reclusión en el Cortijo de Vicos en Jerez. Juan Sevillano Soria -autor de Carnaval-, corría a esconderse en distintas casas de sus vecinas en el barrio de San José del extramuros de la ciudad, cuando la Guardia Civil se presentaba por la zona en su búsqueda. Hasta donde se, nunca fue detenido. Un final menos feliz tuvo un vecino y compañero de la CNT de Ramón Ríos Gómez (a) Fletilla. Tras el golpe de Estado viviendo el albañil y comparsista cerca del gobierno militar, siempre recordó como la familia de dicho amigo colocaba un armario de grandes dimensiones en una esquina, quedando ocultada la persona en cuestión sustentada desde una cuerda en el hueco que quedaba libre entre mueble y pared. Un buen día fue descubierto llevado a la calle y asesinado.

Quizás más sonado es el caso del anarquista y líder sindical Vicente Ballester, hombre de extensa cultura que durante meses fue escondido en distintas casas del centro de la ciudad hasta que un chivatazo dio con su paradero: la casa de un zapatero llamado Antonio Leal. Los sublevados no conformes con cercenar la vida de tan ilustre gaditano, asesinaron también a su protector (para continuar dicha historia pincha aquí).

Estas vivencias nos han llegado a través de recuerdos familiares. Y hay otras que se conocen por el testimonio que dejaron terceras personas en blanco sobre negro. Como así hizo Agustín González (a) Chimenea en su `Anecdotario Carnavalesco´ cuando describió el hecho de que Manuel López Cañamaque estuvo un tiempo escondido por temor a represalias.

* * *

Hechos como los que describo han inspirado a la literatura. Célebre es el libro `Los girasoles ciegos´ donde se narra las vivencias de un maestro perseguido por las fuerzas fascistas. Obra que incluso fue llevaba a la gran pantalla. Y llegados a este momento puede quien se pregunte por qué cuento todo esto. La respuesta es bien sencilla.

Ha llegado a la gran pantalla una novedad cinematrográfica que en pasados días ha hecho su estreno en toda España. Sin la maquinaria publicitaria del film de Alejandro Amenábar `Mientras dure la guerra´, pero con muy buenas críticas bajo el brazo, se presenta `La trinchera infinita´. Una película donde se nos va a relatar no un caso concreto de aquellos infelices topos, sino una historia de ficción que recopila muchas de aquellas vivencias durante los largos años de la dictadura.



Recomendamos encarecidamente su visionado. Hay quien opina, desde hace mucho tiempo, que películas sobre la Guerra Civil y todo lo que acarreó, hay en exceso número. Sí, ocurre lo mismo con los libros. Por más años que pasan no dejan de ampliarse el número de publicaciones en distintos formatos, visiones, etc. Pues con el cine igual. No obstante, digo más: nunca será suficiente. Cada historia, cada suceso merece un espacio de recuerdo y memoria. Si siendo así todavía tenemos que ver como la Falange Española hace actos de enaltecimiento del fascismo en un lugar como el Ateneo de Madrid o, peor todavía, una ciudad alemana como Dresde declara el estado de "emergencia nazi" por las actividades que estos grupos vienen desarrollando en plena calle... y ahora sí, las autoridades reclaman reforzar la cultura democrática, o dicho de otra manera, la memoria histórica. Esperemos no sea demasiado tarde. En definitiva, si ocurre en países que, se supone, habían hecho bien los deberes, ¿qué le depara a España donde algunos no consienten, ni ven con normalidad democrática, la exhumación de un dictador asesino? Para que más nunca vuelva a ocurrir, leamos libros, veamos películas como `La trinchera infinita´. Y lo más importante: eduquemos a los más jóvenes en valores democráticos. Es la única esperanza.

viernes, 18 de octubre de 2019

Conspiraciones y pronunciamientos


(Reseña publicada originalmente en la revista Andalucía en la Historia nº66, oct.-dic. 2019)

Conspiraciones y pronunciamientos. El rescate de la libertad (1814-1820)
Marieta Cantos Casenave y Alberto Ramos Santana (Editores)
Editorial UCA, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz
2019
ISBN 978-84-9828-755-4

Santiago Moreno Tello

De la mano de los profesores Marieta Cantos y Alberto Ramos presenta la Editorial UCA (Universidad de Cádiz), una nueva publicación que engloba una serie de trabajos que, originalmente, fueron presentados al II Congreso Liberal de 2017. Una última reunión científica, de una larga serie, en torno al Bicentenario de la Constitución de 1812 y que tuvieron sus inicios en 2005. En esta ocasión se trataba sobre las conspiraciones que se sucedieron entre el regreso de Fernando VII en 1814 y el pronunciamiento de Rafael de Riego en 1820 en Las Cabezas de San Juan.

Destacan los coordinadores de la publicación que si bien la historiografía española necesita un impulso sobre dichos temas -de hecho, el volumen de trabajos presentados a las sesiones del congreso disminuyó respecto a convocatorias anteriores-, no por eso el resultado ha descendido la calidad científica. En la obra los autores han vuelto a examinar la historiografía clásica; a la vez se han revisitado fuentes primarias como autobiografías y memorias; además, los textos se han complementado con otro tipo de fuentes como las literarias, al fin y al cabo, estos episodios vividos en el primer tercio del siglo XIX inspiraron, décadas después, no pocos escritos de la talla de literatos como Galdós o Blasco Ibáñez.

El libro se abre con una introducción donde los coordinadores repasan las principales conspiraciones a favor de la Constitución de Cádiz puesto que, a partir del regreso del rey Deseado, no hubo año donde no faltara una conjura. A continuación, se despliegan un total de siete capítulos entre los que encontramos el trabajo de José Cepeda que nos acerca al conflicto militar de aquellos años cuando tras la promulgación de la Constitución del 12 y su pronto derrocamiento, el ejército ha quedado dividido entre los partidarios de las nuevas corrientes donde prevalece la idea de ser “Ejército de una Nación”, frente a los militares absolutistas con sus planteamientos de “Ejército de un Rey”. Un capítulo que bien vale para comprender mejor la mentalidad de las personalidades que, seguidamente, se van a analizar.

Por ejemplo, el general Torrijos, del cual Manuel Alvargonzález no revisiona su etapa más conocida -la que marca el final de su vida con su ajusticiamiento-, sino su papel antes y durante el pronunciamiento de 1820. Con interesantes planteamientos de cara al futuro como puede ser la más que posible influencia política de su compañera Luisa Saenz de Viniegra.

Juan Van Halen, personalidad que tanto aportó a la literatura escrita con posterioridad, ocupa los dos siguientes capítulos firmados por Eduardo Fernández y la propia Marieta Cantos. Mientras el primero dibuja una panorámica más biográfica, destacando sus dispares vinculaciones con los escritos que se explayarán años después, la segunda se centra en un momento determinado, y más concretamente en el análisis de uno de sus textos. Nos referimos a “Verdades oportunas expuestas a su Majestad”. Un comunicado de corte deliberativo, inscrito en la llamada “guerra de opinión” tan en boga en aquellos años. Un texto donde, además de la versión de Van Halen, comprobamos la disposición del juicio al que fue sometido, así como los testigos. En definitiva, más allá incluso de la figura central, vemos la importancia que puede tener un texto administrativo cuando se estudia y complementa con otros de distinta índole.

Por su parte, Alberto Ramos, nos presenta una figura bastante olvidada como fue Nicolás Santiago Rotalde. Pieza clave para entender los primeros compases del pronunciamiento de 1820 en la bahía de Cádiz y que ante, su fracaso inicial, la historia lo ha relegado a un segundo plano. El análisis de distintos textos de Rotalde, posteriores a los hechos, y su confrontación con otros, ayuda a contrarrestar la posible mitificación del personaje, pero también a la compresión de los variados puntos de vista de una figura nada falta de polémica.

El libro finaliza con dos capítulos que entran en el campo de los hechos y las instituciones. Lo hace Francisco Carantoña dando un buen repaso a la distancia y diferencias entre pronunciamiento y golpe de Estado, además de cómo el pronunciamiento del general Riego, según el autor, acabó en Revolución. Para ello tras hacer un repaso a la historiografía actual sobre el acontecimiento, sin dejar de mencionar los antiguos intereses de los estudios ultraconservadores -franquistas-, repasa los hechos acaecidos en Galicia, Asturias, Murcia, Aragón, Navarra y en algunos puntos de Cataluña.

Por último, Sara Moreno cierra la obra con un texto comparativo entre los Consejos de Estado creados a raíz de la Constitución de Cádiz y su posterior aparición, así como con el mantenimiento que hizo el propio Fernando VII a partir de 1814. El primero más democrático -si nos permiten la licencia-, pero claramente estamental. Y el segundo totalmente personalista ya fuera en su composición, competencias y funcionamiento.

En definitiva, una obra de pequeño tamaño, aunque no por eso de menor interés. La etapa en la que se centra, así como la habilidad de sus autores para arrojar luz en hechos todavía bastante oscuros a la vez que interesantes revisiones de fuentes, hacen de Conspiraciones y pronunciamientos base para futuros trabajos de investigación, así como ejemplo para futuros simposios científicos de igual temática. Y eso no es poco.

martes, 15 de octubre de 2019

Nuevo libro sobre Zahara de la Sierra y la II República

Por fin se presenta un esperado libro cuya autoría corresponde a uno de los mayores especialistas de la historia de la República, golpe de Estado, Guerra Civil y represión franquista en la provincia de Cádiz: me refiero a Fernando Romero. Desde hace años nos viene alumbrando con monografías dedicadas a esta etapa de la historia de municipios como Villamartín, Prado del Rey, Bornos, Alcalá del Valle, Torre Alháquime, etc. Ahora le ha tocado el turno a Zahara de la Sierra. Sin embargo, en esta ocasión, no viene solo. También ocurrió con el libro dedicado a la localidad de Rota cuando sumaron esfuerzos Pedro Pablo Santamaría, Jesús Núñez o el propio Romero. Para esta ocasión ha trabajado mano a mano con el profesor Manuel Villalba. 

La presentación se realizará este próximo sábado 19 a las 19´30, justo en el centro de la localidad serrana, en el Salón de la calle Alta. Será un buen momento para descifrar por fin la oculta historia de dicho municipio, uno de los que con menos bibliografía se contaba hasta ahora. Muy recomendable, a buen seguro.

jueves, 10 de octubre de 2019

Reedición de las memorias de Manuel Temblador

Por fin ve la luz un proyecto editorial que ha tenido años de trabajo. Pero es lo que tiene, lo bueno se hace esperar. Los historiadores arcenses Alfonso Oñate y Antonio Ortega, con la estrecha colaboración de Yves Temblador, nos regalan una completa reedición de "Recuerdos de un libertario andaluz" de Manuel Temblador. Para quienes no tengan ni idea de que se trata les hago un breve resumen.

A mediados de los años setenta, en los primeros compases de la llamada Transición, quedaban vivos muchos supervivientes de la represión franquista en sus más distintos formatos: en las cárceles, en el exilio o incluso escondidos. El caso que nos interesa hoy va en el segundo bloque. Tras la muerte del dictador Franco fueron muchos los que se animaron a publicar sus recuerdos, sus memorias. Quizás llevaban un tiempo escritas. En otros casos la desaparición del "Generalísimo" les animó a plasmarla en negro sobre blanco. La cuestión es que para la provincia de Cádiz, una de las pocas memorias que vieron la luz en aquellos años fue las de un campesino de Arcos, afiliado a CNT, llamado Manuel Temblador. Como ocurrió en otros casos la distribución del libro fue escasa -la edición corrió a cargo del propio autor-, y pronto la publicación pasó al olvido. 

El creciente interés por la Recuperación de la Memoria Histórica desde finales de los años noventa hizo que, poco a poco, el libro retomara valor y, a pesar de solo poderse encontrar en librerías de segunda mano, las nuevas generaciones se acercaran a él. Incluso, hasta hace poco, había una edición digitalizada al alcance de cualquiera en internet. Arcos de la Frontera, municipio donde Temblador vio la luz, lleva algunos años trabajando el tema de la Memoria. Una asociación levantada con los esfuerzos de mucha, y buena, juventud arcense tiene casi toda la culpa de los avances que se han hecho. Y de ese núcleo, en parte, nace la idea de la reedición que ahora se presenta.

Una edición ampliada y revisada que recorre la vida de Manuel Temblador desde sus primeros recuerdos en el campo arcense, pasando por el golpe militar de julio de 1936, la huida a la provincia de Málaga, posteriormente a Almería, para finalmente huir de España, pasar por Campos de concentración, etc. Además de las notas que enriquecen la publicación, los editores han tenido a bien incluir una colección fotográfica, variados artículos de Temblador antes nunca recopilados, así como índice onomástico.

La obra se presenta mañana en el edificio Emprendedores de Arcos a las 19´00 h. La edición ha corrido a cargo de la Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo. Y os recomiendo encarecidamente su lectura. Y para los jóvenes historiadores su utilización como fuente histórica que debe ser comprendida. Para los que no os encontréis por Arcos, Oñate y Ortega tienen pensado hacer más presentaciones en Cádiz, Jerez, Jimena, Sevilla o Madrid. Atentos.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Mientras dure la equidistancia

Karra Elejalde en el papel de Miguel de Unamuno.

Una breve crónica.
Con “Mientras dure la guerra” Alejandro Amenábar vuelve a descubrirse como un narrador de historias impecable. Asistimos ante una película rodada con muy buen gusto, inquietante música “marca de la casa” y unas magníficas actuaciones –con unas caracterizaciones que nada envidian a las grandes producciones extranjeras-. Al inicio de la cinta nos trasladamos al verano de 1936. Unos militares africanistas deciden ignorar el resultado de las urnas que habían hablado unos meses antes. Arrastran así a España a la “salvación”. La sublevación no triunfa en las principales ciudades del país y termina provocando un “sin dios” nunca antes conocido: la Guerra Civil española. La acción transcurre en Salamanca y más concretamente bajo el prisma del veterano escritor Miguel de Unamuno. En la pantalla se suceden Franco, Cabanellas, Mola, Kindelan… y por supuesto un cercano “Pepe” Millán-Astray. Repito, impecable. 

Ahora bien, recientes críticas quieren hacer ver como las caracterizaciones y actuaciones ridiculizan a estas figuras históricas. Nada más lejos de la realidad. Estos militares que traicionaron su juramento de honor y fidelidad al gobierno de la nación, muy posiblemente fueran así: rozaban lo tragicómico. Algunos de ellos eran muy cercanos. El propio Millán Astray se daba el lujo de bromear ante sus legionarios. No es un dato nuevo. Nada más y nada menos que José María Pemán lo relataba décadas después en sus “Conversaciones con gente importante”. Es por ello que debemos preguntarnos, ¿por qué ha de molestar la visión de Amenábar en su intento de acercarnos a este episodio histórico a través de la visión de Miguel de Unamuno? Vamos a admitir de una p*** vez que, en el fondo, fueron unos “pobres hombres” con toda la incultura que esto representa.

¡No molesten a nuestros “héroes”!
Eduard Fernández de paisano arenga
a la tropa como Millán-Astray.
Los seudohistoriadores revisionistas y todos aquellos/as nostálgicos/as del franquismo –los que tienen un grave problema, vaya, al no admitir abiertamente su cariño hacia los sistemas de opresión-, ven la película como un insulto. Entienden que `Mientras dure la guerra´ se mofa de sus “héroes”. Pero estos señores, por decir algo, fueron eso: de todo menos unos héroes. Y es que no deja de ser curioso que la única victoria de dichos “generales” en el siglo XX fuera contra su propio pueblo. Vaya alegría. Seamos justos con la película: las personalidades de cada uno quedan bastante bien reflejadas. Todo aquello, dentro del dramatismo que acarreaba, debió ser un tanto cómico: esas solemnidades, ese término “Generalísimo” –que parece sacado más bien de los años de la movida madrileña que de un ejército aguerrido de los que plantaban batalla a los pueblos indígenas del norte de África (`moritos´ les llamaban)-, esas envidias, inseguridades, desconfianzas entre ellos, etc. Nos acercan a unos golpistas más humanos, menos mitificados. Más reales, en definitiva.

La equidistancia que prevalece.
Pero igual que señalo estas cuestiones, no debemos pasar por alto la equidistancia del director ante los atacados, posteriormente vencidos; o dicho de otra manera, el gobierno de la República en primer término, así como los defensores de las ideas de progreso y libertad en un significado amplio de la expresión. Me parece correcto e interesante humanizar, o intentar comprender, a estos personajes deshumanos que fueron los golpistas de julio de 1936, pero no equiparando unos (vencedores) con otros (vencidos). Hay una escena que lo representa muy bien: Unamuno pasea a las afueras de Salamanca con su alumno predilecto Salvador Vila. Ya no puede hacerlo por una capital castellana tomada por los sublevados que él mismo ha apoyado en los inicios del golpe. Y en ese momento Amenábar dibuja las dos Españas. Las dos iguales. Y ahí, bajo mi humilde opinión, pierde fuelle la película. Porque si algo hay que aprender de esta Historia es que como ciudadanía nos tenemos que posicionar. Mojarse. De nada vale esconderse. La Historia de España es como es y no se puede cambiar. Si aquí la derecha más reaccionaria comenzó a conspirar contra la primera experiencia democrática del siglo XX llamada II República Española el mismo 14 de abril de 1931, hay que admitirlo de una vez. ¡Diantres! Que en zona sublevada se fusila (asesina) incluso a gente moderadas de centro-derecha, cristianos –como bien recoge la película con la figura del pastor protestante amigo de Unamuno, Atilano Coco-, e incluso sacerdotes católicos vascos. Desde nuestra posición de ciudadanos de pleno derecho debemos saber distanciarnos de ese tópico manido de “las dos Españas”, “en los dos bandos se cometieron graves sucesos”, “fueron todos iguales”, etc. No, por ahí no. Una parte del ejército con el apoyo de la derecha más reaccionaria, así como de Mussolini y Hitler –papel bien reconocible al inicio de la película-, se levantaron en armas contra un gobierno legalmente establecido por mucho que ahora unos revisionistas trasnochados quieran hacernos ver lo contrario.

Alejandro Amenábar.
Vayan al cine.
A mediados de los años noventa en Canal Sur TV Fernando Ruiz Vergara afirmó, ante la opinión exaltada de uno de los Hermanos Mayores de la Hermandad del Rocío, que había dirigido su documental `Rocío´ (1980), “para dar su visión de aquella celebración”. El director y su equipo captaron en los últimos años de la década de los setenta, en palabras de Fernando Quiñones, “quizás las mejores imágenes que nunca se habían filmado del Rocío”. Y creo que Amenábar con su película ha hecho lo mismo: su visión de los hechos. Pensamos que Amenábar ha quedado algo equidistante ante el relato –el episodio histórico más importante de la Historia de España en el siglo XX-, sí. Aunque añadiremos a su favor que al menos vale para mostrar una gran obra que, como mínimo, si tan orgulloso estás de sentirte “español/a” bien deberías ir al cine y presumir de la misma, tan solo, ya ves, por los buenos/as profesionales que la han trabajado y firmado.

jueves, 3 de octubre de 2019

Manuel Gerena en San José del Valle

Mañana viernes 4 a partir de las 20´00 h. en la Sala Teleclub de San José del Valle se celebrarán las IV Jornadas de Memoria Histórica de dicho municipio. ´El Valle´, como muchos/as valleros/as gusta llamar, perteneció al término de Jerez de la Frontera hasta mediados de los años noventa del pasado siglo por lo que hasta hace poco tiempo ha sido la última de las poblaciones gaditanas en ser municipio independiente. Su pertenencia a Jerez ha sido uno de los motivos del retraso en los trabajos memorialísticos. Hasta donde se para conocer datos de la historia su reciente -II República, golpe de Estado, Guerra, primer Franquismo,...-, hay que acudir a trabajos sobre su municipio matriz. Esperamos que, poco a poco, se vayan realizando trabajos que arrojen luz sobre dicha historia. De momento celebramos que sigan llevándose a cabo dichas jornadas. En esta ocasión tendremos la oportunidad de ver el documental "La voz en lucha" así como habrá un coloquio con el cantaor Manuel Gerena. Muy recomendable.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Caza, captura y muerte del alcalde de Cádiz por Tano Ramos

Publica hoy Diario de Cádiz un interesante artículo que viene a arrojar algo más de luz sobre los últimos meses de vida del último alcalde republicano de Cádiz: Manuel de la Pinta Leal (Málaga, 1905 - Cádiz, 1936). El texto no tiene desperdicio e indica, entre otras cuestiones, un dato que hasta ahora se desconocía. Según las declaraciones del dueño del hotel Cervantes de Córdoba -donde se hospedó desde su llegada de Madrid ya que tras tener noticias del golpe de Estado marchó hacía la ciudad de la que era alcalde siendo imposible su llegada a Cádiz al quedar el tren detenido por los sublevados en El Carpio-, nunca salió durante las semanas que estuvo allí hasta que fue detenido por requetés venidos desde Cádiz. Un texto que viene muy bien en el 83º aniversario de su fusilamiento -asesinato-, en los fosos de Puerta Tierra y, que a buen seguro, ayudará a remover conciencias y a rescatar la memoria de este joven alcalde de Cádiz, doctor en medicina y, ante todo, inocente de los posibles "cargos" que los violentos golpistas quisieran culparle. Enhorabuena a Tano Ramos por dicho artículo. 

Os dejo la versión en JPG del texto así como el enlace:



- Ramos, T. "Caza, captura y muerte del alcalde de Cádiz". Diario de Cádiz, 29 de septiembre de 2019.