miércoles, 8 de marzo de 2017

El niño libertario

Esta entrada va dedicada a una persona que nos dejó en el pasado 2016: Antonio Sánchez Salguero. Quiso el destino que, casualmente, falleciera horas después de ser entrevistado en el Edificio Roma por quien escribe (1). Tras el encuentro marchó para su casa de la calle Obispo Urquinaona en la conocida como Casa Juan Páez. Según me contó posteriormente su nieta Ana, su corazón dejó de latir durante su siesta diaria. Aunque Sánchez Salguero contaba con algo más de noventa años se le veía un hombre activo -¡desde hacía tiempo tenía incluso un perfil en facebook!-, y lo más importante, con unas enormes ganas de contar su historia. Historia que, por cierto, lejos de describirnos importantes procesos económicos o intrigas palaciegas, no dejaba de tener el enorme interés de la vida cotidiana que con creces supera, al menos para mí, las frías estadísticas y los apellidos ilustres.

Le debo esta entrada porque quedé con él, y con el equipo del Servicio de Video de Diputación, que a la semana siguiente grabaríamos su testimonio. No pudo ser. No obstante intentaré dejar constancia de lo que me relató, eso sí, aderezado con alguna nota documental que refuerza su historia.

No sin antes mencionar a Martín Vila que fue el enlace entre Antonio y el que escribe. Si mal no recuerdo Sánchez Salguero se dio a conocer a éste cuando, el pasado verano, se descubría en la calle Pericón de Cádiz una placa que homenajeaba al anarcosindicalista José Bonat Ortega. Según sus declaraciones "yo conocí a Bonat en el Ateneo Libertario de Cádiz".

* * *

Asistentes al mitin de Vicente Ballester y Largo Caballero en Cádiz, mayo de 1936. Se aprecian abajo a la izquierda niños con pañuelos al cuello y puños en alto. Foto: ARCHIVO TRIBUNAL MILITAR Nº2, Sevilla. Cedida por José Luis Gutiérrez Molina.

Si bien la vida de Sánchez Salguero, como cualquier otra, estuvo llena de múltiples aristas, el legado que supone dicha conversación giró en torno a un episodio de su infancia que, desde luego, le dejó marcado para el resto de su vida. Su acercamiento al anarquismo llegó de manera natural, en sus palabras: "como el que se cría con unos padres beatos y sale religioso". Sin embargo sus padres -José Sánchez Cossi y Dolores Salguero Puente-, no fueron exactamente quienes inculcaron en Antonio dichas ideas.

José Sánchez Cossi (1890-1969) y Dolores Salguero Puente (1900-1975). Colección familiar.
Nacido José en El Puerto de Santa María en 1890 y Dolores en Cádiz en 1900 (2) dicho matrimonio vivía en el barrio de La Viña y más concretamente en la entonces calle Panamá -hoy Paco Alba-, donde Antonio dio sus primeros pasos. Según los recuerdos de nuestro protagonista el domicilio era tan espacioso que su madre decidió arrendar un dormitorio a un señor de Conil de la Frontera de nombre Sebastián. Al parecer, de ideas ácratas, mantenía reuniones con otros como él, por lo que desde muy niño comenzó a oír o estar presente en alguna de ellas. De esta manera se familiarizó con las siglas CNT o FAI, así como con las ideas libertarias lo que no le impidió -remarcaba- diferenciar entre los ideales y las personas. Dicha opinión venía a colación del propio oficio del vecino conileño:

"Era todo un personaje. Encargaba huevos de granja que llegaban a su domicilio en grandes cajas. Después los metía en cubos de agua, no se cuanto tiempo, tras lo cual los sacaba y con mucho cuidado raspaba el sello que traían. Cada día, ataviado con traje campero y un canasto se paseaba por los barrios de la burguesía y los vendía como si fueran del campo elevando así su precio".

Antonio Sánchez Salguero a
inicios de los años 30.
Colección familiar.
Sin embargo aquellas reuniones, que bien pudieron ser clandestinas, y lo que el pequeño Antonio escuchaba se intensificarían pronto. Durante los años de la II República sus padres decidieron llevarlo al colegio de don Antonio Quero muy cercano a la Plaza de Candelaria. Sobre dicho maestro solo tenía palabras de agradecimiento: "casi todo lo que se, se lo debo a él". Por este motivo, más tarde o temprano, en una de sus idas y venidas terminó topando con la sede del Ateneo Libertario de la calle Santiago. No tardaría mucho nuestro inquieto protagonista en vincular aquel lugar con las reuniones que espiaba junto al hogar familiar:

"Aquel lugar era como una biblioteca. Todo lleno de libros, sobre anarquismo, allí iban los hombres a leer, e incluso a veces se daban conferencias".

A partir de entonces se afilió a las Juventudes Libertarias. Y fue testigo de no pocos episodios con personalidades hoy históricas de la ciudad. Recordaba a Vicente Ballester y como una gran multitud fue a recibirlo a la estación de tren a su regreso de un congreso de la CNT en Zaragoza (3). Asistió a los debates entre éste y el máximo representante de los socialistas en la primavera de 1936: Largo Caballero. O dicho de otra manera, muy posiblemente presenció el mitín de ambos en la plaza de Toros de Cádiz. E incluso aseguró que detrás del asalto y quema al Seminario de la calle Prim -Compañía-, estaba la financiación y los intereses de la derecha más reaccionaria de la ciudad (4).

Sánchez Salguero -arriba, tercero por la izquierda-, en la escuela.
Colección familiar.
Pero aquella reivindicativa primavera daría al traste poco tiempo después. Sánchez Salguero fue también testigo directo de alguno de los acontecimientos más desconocidos del golpe de Estado del 18 de julio en Cádiz. Sus recuerdos le situaban aquella tenebrosa tarde en la sede de la Casa del Pueblo de la calle Arbolí. Donde, por lo que sabemos, algunos partidarios del Frente Popular, y más concretamente los socialistas se hicieron fuertes en la desembocadura de dicha calle con Prim. Según la tradición oral se colocaron barricadas durante aquella tarde y noche para impedir el asalto de los falangistas y resto de fuerzas golpistas que patrullaban la ciudad. No obstante los recuerdos de nuestro entrevistado nos dibujó una tarde aciaga y una visión bastante realista, lejos de leyendas y supuestas heroicidades: 

"La tarde del 18 de julio estuve en la Casa del Pueblo. Los allí congregados estaban muertos de miedo. Todos con caras largas y de preocupación."

Como es bien conocido la ciudad cayó en manos golpistas a la mañana siguiente. Se desató entonces una cruenta represión contra una población que, si bien hoy sabemos intentó plantar cara a los sublevados, la inferioridad armamentística y la rapidez del ejercito sublevado paralizó muy pronto a la inmensa mayoría de los ciudadanos. Fue entonces cuando comenzó esta aterradora historia que no por increíble deja de mostrar la cara más dura del fascismo desplegado a partir de dicha fecha en este lugar:

"Una noche de agosto, -recordaba nuestro protagonista-, la misma que detuvieron a Constantino Gutiérrez (5) llegaron los falangistas a mi casa. Yo dormía cerca del balcón debido al calor veraniego y a las indicaciones de mi madre -al parecer el pequeño Antonio llevaba algunos días con un fuerte dolor de cuello-, comenzaron a llamar a la puerta, bueno, a aporrearla literalmente. Mi padre asustado en calzones y camiseta abrió como pudo. Entraron en tropel...

- ¡Venimos buscando a Antonio Sánchez Salguero, un extremista peligroso!


Lo destrozaron todo en busca de pruebas. Su padre les mostró quien era la persona que venían buscando. Aparentemente un niño endeble de diez años. Como pudo y atemorizado buscó y mostró a los asaltantes las cédulas de él y su esposa. Volvamos a la escena en la antigua calle Panamá.


- ¡No puede ser! ¡Sánchez Salguero es un peligroso comunista!

- Mi hijo solo tiene diez años-, repetía José.

- ¿¿Y qué hace durante el día??

- Va al colegio.

- ¿¿A qué colegio??

- A la escuela de Antonio Quero en la plaza de Candelaria.

- ¡¡Allí!! ¡¡Allí!! ¡¡es dónde va su hijo, a los locales de CNT!!

Mis padres no salían de su asombro. Así descubrieron que yo estuve afiliado, como tantos otros, a las Juventudes Libertarias. Finalmente marcharon sin detenerme. A los dos días aparecieron acribillados a balazos los que habían sido detenidos aquella misma noche, entre ellos Constantino Gutiérrez. Frente a lo que luego fue el Cine Caleta. Yo mismo vi los cuerpos. De tener quizás 15 años me hubieran fusilado a mi también."

* * *

Antonio Sánchez Salguero,
Cádiz (1925-2016).
La violenta escena no puede reflejar mejor el terror desatado en la retaguardia fascista a raíz de la fracasada sublevación y posterior guerra. Aunque sorprendente, la historia de Sánchez Salguero no deja de ser una muestra más de la psicosis vivida en aquellos primeros meses de lo que hoy llamamos terror caliente, es decir, la primera etapa represiva de la dominación golpista y que en nuestra zona perduró hasta los primeros compases de 1937 cuando la represión se institucionalizó. Junto a esta historia, nuestro protagonista, legó otras que no hacen más que reforzar la oralidad como fuente histórica. Una fuente que se nos marcha y que, desgraciadamente se sigue perdiendo para siempre si no se actúa con la suficiente celeridad.



* * *

(1) La conversación se llevó a cabo en el patio dicho edificio en la Avda. Ramón de Carranza el jueves 8 de septiembre de 2016.

(2) ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE CÁDIZ, Padrón 1935, Libro 3.869.

(3) Se refiere Sánchez Salguero al Congreso de Zaragoza de mayo de 1936 donde Ballester había acudido como delegado por Cádiz, e incluso participó como orador en el mitín de clausura. GUTIÉRREZ MOLINA, J. L. Se nace hombre libre. La obra libertaria de Vicente Ballester. Diputación de Cádiz. Cádiz, 1997. Pág. 65.

(4) En iguales términos se posicionaba otro venerable de Cádiz, Rafael Fuertes. En Rafael el republicano, documental de 2015.

(5) Según las declaraciones de Constantino Gutiérrez López: A mi padre lo detienen el 27 de agosto y lo meten en el Casino Gaditano y el 29 de agosto lo sacaron de allí del Casino que los sacaban por una portezuela que existe todavía, frente por frente a la calle la Plata. Lo fusilaron en un  lateral del Hospicio, muy cerca de donde tenía el bar para que el barrio de La Viña lo viera. Entrevista realizada en 2008 en su domicilio de la calle Pizarro nº1 en San Fernando (Cádiz).

2 comentarios:

  1. GRACIAS SANTIAGO, POR ESTE HOMENAJE MERECIDO A MI ABUELO!!UN SALUDO

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